Mamá: ¿por qué nos lanzan gases?

Por Jaime Enríquez Sansón  

Carmen, una mujer a quien la intemperie y el sufrimiento le han vuelto el rostro como de edad indefinible, había escogido el más quebrado borde de la carretera para poner allí el fogón. Sobre la tosca construcción en piedra, un perol grande, con agua a punto de hervir, esperaba la porción de papa, de esa trasladada desde el lejano sembrado, los trozos de pollo, algunas yerbas y sal.