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Nacional

Maquillada y retocada

Amylkar D. Acosta M.  

Aunque la mona se vista de seda mona se queda.

El 20 de diciembre, al culminar el trámite en las plenarias de Senado y Cámara de Representantes del proyecto de reforma tributaria, el exultante Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas le dio las “gracias al Congreso por aprobar unareforma tributaria estructural,

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Amylkar D. Acosta M.  

Aunque la mona se vista de seda mona se queda.

El 20 de diciembre, al culminar el trámite en las plenarias de Senado y Cámara de Representantes del proyecto de reforma tributaria, el exultante Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas le dio las “gracias al Congreso por aprobar unareforma tributaria estructural,

que favorece la equidad y el empleo formal en el país”1 . A los 192 artículos que contenía la ponencia radicada el pasado 10 de los corrientes, se le vinieron a sumar más de 300 proposiciones formuladas por parte de los parlamentarios sobre los más disímiles temas, hasta concluir en sendas ponencias que son objeto de conciliación en este momento hasta converger en un texto unificado que deberá ser votado mañana viernes. Una vez aprobado pasará a sanción presidencial y regirá a partir del 1º de enero de 2013. Como es bien sabido el Estatuto tributario vigente consta de 900 artículos, amén de 136 normas adicionales que lo complementan; por cuenta de esta reforma serán más de 200 artículos los que habrá que incorporarle al mismo tornándolo aún más farragoso y abstruso. Esta reforma está muy alejada de los fines y propósitos de la reforma estructural que han venido planteando los expertos tributaristas y orientada más bien a sacar avante por esta vía la quinta reforma laboral en las últimas dos décadas2 .

El escenario es otro

En definitiva se aprobó por parte de ambas cámaras por parte de la bancada de Gobierno la eliminación de las contribuciones parafiscales tanto para el SENA como para el ICBF, además de la cotización patronal al Sistema de Seguridad Social en Salud (SGSSS). Las cajas de compensación familiar se salvaron por un pelo de que le quitaran un punto porcentual de cuatro puntos que reciben como aporte patronal. La preocupación por la suerte hacia el futuro de estas entidades y del Sistema de salud subsiste, pues no hay garantía de que los recaudos por concepto del nuevo impuesto del CREE alcancen para suplir los ingresos que venían recibiendo con cargo a la nómina de las empresas. La razón es muy clara, todos los cálculos hechos por el Gobierno se basaron en unos supuestos que no se van a poder cumplir.

Coincidencialmente, mientras se avanza en la conciliación del texto de la reforma el DANE reporta el mediocre desempeño de la economía colombiana en el tercer trimestre de este año, que sólo creció un anémico 2.1% frente al crecimiento del 7.5% para igual período del año anterior, la más baja tasa en los últimos 7 años. Llama poderosamente la atención que sea el deprimido sector de la construcción el que más esté frenando el crecimiento con una descolgada del 12.3% (¡!).En su momento el Presidente de la CCI Juan Martín Caicedo Ferrer destacó el 4.9% crecimiento del PIB en el segundo trimestre, jalonado por el crecimiento del sector de la construcción, el cual alcanzó uncrecimiento del 18.4%. Pero hizo la aclaración que este se debió en gran medida al ajuste metodológico introducido por el DANE en las ponderaciones usadas para calcular dicho indicador, de tal suerte que las obras civiles para el sector minero – energético pasaron de pesar el 37% al 51%. Y dejaba entrever el dirigente gremial que la locomotora de la construcción no arrancaba. Ante las fundadas críticas por tanto anuncio y tan pocas realizaciones en materia de infraestructura, el Presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) Luis Fernando Andrade ripostó en el reciente Congreso de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), que él iba a “demostrar que la locomotora de la infraestructura no va en primera, sino que ya pasó a segunda y que está lista para meterle la tercera”3 . Pero, lo que por agua viene por agua se va; ante la contracción de los mercados externos y la caída de los precios del petróleo y el carbón, debido al entorno internacional adverso, han terminado por desacelerar el crecimiento de la economía. Los hechos son los hechos y las cifras oficiales lo que indican es que la locomotora de la infraestructura sigue parqueada, ahora por cuenta del cuarto menguante del boom minero – energético4 .

Las cuentas de la lechera

A este ritmo de crecimiento de la economía, este se está alejando cada vez más de la meta del Gobierno de un crecimiento del PIB del 4.8% y claro, el monto de lo que se espera recaudar el año entrante por concepto del impuesto de renta, del IVA, así como de los nuevos impuestos, el de consumo, el Impuesto Mínimo Alternativo Nacional (IMAN) y el Impuesto sobre las utilidades para la equidad (CREE), no será el mismo si la economía crece por debajo del 4.3%, que es la nueva proyección del Banco de la República. Dicho de otra manera, se empieza a derrumbar el castillo de arena construido por el Gobierno al sobreestimar los ingresos que se esperan recibir como fruto de estas “acrobacias fiscales”5 , como las catalogó el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes. Ese puede ser el motivo que llevó al Gobierno a revisar a la baja las cifras utilizadas en la exposición de motivos del proyecto, cuando todavía este no termina su trámite legislativo. Ahora salen a decir que lo que esperan recaudar con el IMAN es $4.3 billones y no $5.05 billones y en cuanto a la sumatoria del mayor recaudo por concepto de la “simplificación” del IVA y el nuevo impuesto al consumo ya no esperan recaudar $1 billón sino sólo $720 millardos.  Es como si se estuvieran poniendo la venda antes de la herida, pues este amenazador panorama puede poner en riesgo la financiación del SENA, el ICBF, el SGSSS y muchos otros programas sociales.

¿Alivio para quién?

Lo más grave de la desaceleración de la economía es que esta ha impactado fuertemente a la actividad industrial, agobiado como ha estado por los deletéreos efectos de la enfermedad holandesa, mientras las autoridades económicas siguen hablando de la amenaza de la misma y por ello mismo se han mostrado renuentes a tomar medidas prontas y eficaces para contrarrestarla. Las cifras son aterradoras: la producción industrial creció a duras penas el 1.2% en el mes de octubre en contraste con el crecimiento del 3.8% el mismo mes del año anterior; sólo 21 de los 48 subsectores, según el DANE, registraron incremento de la producción. En los últimos 12 meses la producción industrial creció un lánguido 1.3% frente al 4.9% de un año atrás. Esta baja en el ritmo del crecimiento del sector industrial lógicamente se refleja en la baja absorción de mano de obra; ello explica que el empleo en el sector industrial tuvo una disminución y en octubre pasó de crecer 1.7% a sólo 0.2% y en los primeros 10 meses de este año pasó de crecer del 1.4% a 1.2%. Tal situación la quiere utilizar el Director de la DIAN Juan Ricardo Ortega como muletilla para defender la reforma, aduciendo que “ese 13.5% que les va a bajar  la carga laboral a las empresas aliviará la situación de sectores que han estado afectados como la manufactura y el agro, entre otros”6 .

La pregunta que queda en el aire es hasta dónde dicho “alivio”, que le va a representar a las empresas los menores costos laborales merced a la eliminación de los parafiscales para el SENA y el ICBF y la cotización al SGSSS, les va a servir de salvavidas. Ya hemos hecho referencia al hecho de que son otros factores los que gravitan sobre las empresas restándoles competitividad, como son los sobrecostos inherentes a las enormes falencias en la dotación de infraestructura y logística, así como también los altos costos de la intermediación financiera, especialmente para las MIPYMES, por no tener estas acceso al mercado de capitales como si lo pueden hacer las grandes empresas. A este propósito, el contraste no puede ser mayor: mientras el DANE daba este lúgubre reporte para la economía real, la Superfinanciera daba cuenta de las pingües utilidades del sector financiero, las cuales crecieron el 265% al pasar de $9.58 billones de utilidades netas en 2011 a $34.97 billones en 2012.

Lo cierto es que, como lo afirma el profesor Stefano Farné, Director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado, “los estudios demuestran que una rebaja en los impuestos no genera más empleos. El Gobierno se basa en estudios que están mandados a recoger porque son muy viejos”7 . Y el profesor Farné es un investigador muy serio y conoce como el que más el comportamiento del mercado laboral en Colombia, así el Ministro de Cárdenas hubiera intentado descalificarlo al considerar que él no tiene el pedigree que le atribuye a un profesor estadounidense. Lo único que puede contribuir a generar empleo es el mayor crecimiento de la economía, particularmente del postrado sector industrial y ello no será posible mientras no se tenga una política industrial clara y definida de apoyo al sector por parte del Estado, el cual se echa de menos. Ningún “alivio” le servirá mientras no se frene la revaluación del peso frente al dólar, mientras no se superen los cuellos de botella en materia de infraestructura y logística y mientras no se meta en cintura al sector financiero.

En última instancia el mayor y mejor incentivo para que las empresas inviertan, ensanchen sus factorías y enganchen más mano de obra, además de propender por su formalización es la mayor demanda por lo que produce, tanto interna como externa. Y lo que se viene observando es que el sector manufacturero pierde cada vez mayor participación en las exportaciones y con la firma atolondrada de más y más tratados de libre comercio están viendo invadido el mercado interno con el alud de importaciones aupadas por la revaluación del peso. Los mayores recaudos que se esperan por concepto de IVA más lo que se esperan por cuenta del nuevo impuesto al consumo afectan el consumo interno, así como lo afecta el IMAN, pues este recae sobre los ingresos provenientes de sueldos, salarios y honorarios, porque aquellos que se reciben como dividendos siguen exentos. No hay que perder de vista que los sectores de menores ingresos dedican hasta el 80% de los mismos al consumo y por lo tanto en la medida que se afecta su poder adquisitivo ello frena el crecimiento de la economía.

Falacias oficiales

Hoy fue titular de primera plana en la prensa el anuncio del Gobierno en el sentido que gracias a esta reforma “los colombianos que devenguen menos de $3.7 millones mensuales no pagarán impuesto de renta”8 . Bien dijo el Conde Talheyrand que “todo lo que tú dices habla de ti, sobre todo cuando hablas de los demás”. Pues bien, el Presidente Santos señaló a los críticos de la reforma de estar desinformando a la opinión pública con falacias. Pero, qué falacia mayor que esta, quienes devengan menos de $3.7 millones mensuales prácticamente no pagaban impuesto de renta, luego aquí no hay ningún beneficio para ellos. De ahí para arriba se le van a incrementar los impuestos a la clase media – alta, a guisa de ejemplo, quien percibe $10 millones de ingreso mensual como sueldo o salario que venía pagando entre $500 mil y $600 mil al año, ahora tendrá que pagar en 2013 $4.5 millones, 900% más, dado que no se previó un período de transición para que tal aumento se hiciera de manera gradual y progresiva. No es cierto, como se ha afirmado que quienes devengan más de $15 millones sólo venían pagando el 5%; la verdad es que ya venían pagando entre el 18% y el 19%.

Insistimos en una verdad de a puño que sólo se gravarán las rentas de trabajo, más no la de los rentistas, aquellos cuyos ingresos provienen de los dividendos por sus acciones en las empresas. Como lo afirma el Ministro Cárdenas, “el impuesto a la renta a personas naturales va a crecer en $4 billones”9  a través del IMAN y el recaudo por IVA “va a elevarse en $500 mil millones”10 . Se propuso en el curso del trámite de esta reforma por parte de un grupo de congresistas gravar con el 5% los dividendos por encima de los $200 millones al año que se reciban por parte de las personas titulares de acciones. Esta propuesta iba muy en línea con el planteamiento del Ministro Cárdenas, en el sentido que “quienes tengan más, paguen más”11 . La posición del Gobierno fue ambigua: el Presidente Santos sostuvo que es “apenas justo”12  que los que más ingresos reciben en el país paguen más, que “si la reforma depende de aprobar lo de los dividendos, lo aceptaremos y le daremos la bendición”13 . Mientras tanto para el Ministro Cárdenas “en Colombia hay una gran resistencia a la tributación de los dividendos. Ya las empresas pagan impuestos sobre utilidades y no queremos gravar más una vez sean distribuidas entre los inversionistas14 . El argumento que se esgrime siempre ha sido el mismo, desde que en 1986 se eliminó dicho impuesto, por considerar que ello configuraría una doble tributación. No obstante, el Ministro cárdenas reconoce que “la inmensa mayoría de países en el mundo gravan los dividendos”15 . Y, además, se plantea el gravamen a los dividendos más que con fines de recaudación para estimular la reinversión de utilidades en las empresas en vez de repartirlas, de la misma manera que el impuesto a la remesa de utilidades por parte de las empresas extranjeras, que también se derogó, busca que en lugar de enviarlas al exterior se reinviertan en el país. Pero pudo más el lobby por parte de las empresas y los empresarios que se mostraron extrañados por el respaldo “que el Gobierno le estaba dando”16  y al final el intento de restablecer tanto el impuesto a los dividendos como el impuesto a la remesa de utilidades terminaron hundiéndose en medio de la barahúnda de la conciliación del texto.

El gol de la honrilla

En el tira y jala entre el ejecutivo y los congresistas, estos lograron introducir algunos retoques a la reforma para hacerla menos antipática. Uno de ellos es el punto adicional al nuevo impuesto CREE, elevándolo hasta el 9%, el cual se distribuirá 40% para la educación pública, 30% para financiar la nivelación de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) del régimen subsidiado con respecto al régimen contributivo de salud. “Este es un triunfo del Congreso”17  aseveró el obsequioso Ministro Cárdenas después de forcejear por evitarlo; claro que este punto adicional es sólo temporal, por tres años. Otro retoque que se le hizo a la propuesta de reforma del Gobierno fue el atinente a la rebaja de los impuestos a los combustibles. Mientras el Ministro Cárdenas se plantó en sus trece en que dicha rebaja sería de sólo $200 por galón de combustible, los senadores encabezados por Luis Fernando Velasco se impusieron con una rebaja de $400. Al final, el Ministro Cárdenas terminó ganando este pulso. Según el Ministro esta le descuadraba sus cuentas toda vez que significaría un sacrificio fiscal de aproximadamente $400.5 millardos y se empezó a hablar de un costo fiscal de esta reforma que se refuta neutra de $500 millardos18 . Al aprobarse la rebaja de los $200 dicho costo se reduciría a sólo $200.5 millardos. Lo cierto es que ya la gasolina bajó más de los $200 que propone el Gobierno entre noviembre y diciembre de este año sin necesidad de esta reforma, simple y llanamente porque el precio internacional del crudo viene a la baja y así ocurrirá en el futuro, hasta que cuando se revierta esta tendencia y volverá a subir el precio al consumidor final así baje el componente de impuestos en la fórmula que seguirá vigente.

La terquedad aragonesa

Al puro final pudo más la tozudez del Gobierno que la contundencia argumentativa de la Academia a la cual se le marginó del debate. Contrariamente al sermón de la equidad y la formalización del empleo, esta reforma terminará favoreciendo y de qué modo al gran capital en desmedro de las rentas de trabajo en un país que es campeón en inequidad. Ello es tanto más preocupante cuando la noticia de esta nueva reforma tributaria coincide con la que registra el fracaso de la concertación para fijar el salario mínimo para el 2013. Empresarios, trabajadores y Gobierno se levantaron de la mesa sin llegar a acuerdo y el Gobierno lo establecerá por decreto, en un Gobierno que se precia de su talante social y de su espíritu de concertación. Todo esto ocurre mientras la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consigna en su más reciente Informe que “Colombia junto a república Dominicana y Panamá, figura entre los países en los que el buen desempeño económico no se reflejó en el aumento de salarios, pese a los positivos indicadores de productividad y empleo que se registraron…Los datos para Colombia son comparables con los de Costa de Marfil y Marruecos, en África y a los Nicaragua en Centroamérica”19 . Eso sí, ahora que la economía entra en barrena serán los más pobres los que llevarán la peor parte. Como dijo Benjamín Franklin, hay dos cosas seguras en la vida, la muerte y los impuestos, de manera que los resignados contribuyentes colombianos terminarán cargando el año entrante con este fardo que se está descargando sobre sus espaldas con esta reforma tributaria que, aunque maquillada y retocada por el Congreso de la República, como Lucrecia Borgia, es bella por fuera y fea por dentro!

1  El Espectador. Diciembre, 20 de 2012
2  Amylkar D. Acosta M. Parafiscalidad y competitividad. Septiembre, 25 de 2012
3  El Espectador. Noviembre, 18 de 2012
4  Amylkar D. Acosta M. Un salto al vacío. Noviembre, 25 de 2012
5  El Heraldo. Octubre, 14 de 2012
6  Portafolio. Diciembre, 20 de 2012
7  La República. Diciembre, 20 de 2012
8  El Espectador. Juan Ricardo Ortega. Diciembre, 20 de 2012.
9  Ídem.
10  El Espectador. Diciembre, 20 de 2012.
11  Ibídem
12  El Nuevo Siglo. Diciembre, 19 de 2012
13  Ídem
14  La República. Diciembre, 20 de 2012
15  El Espectador. Diciembre, 18 de 2012
16  El Tiempo. Diciembre, 19 de 2012
17  La República. Diciembre, 19 de 2012
18  El Tiempo. Diciembre, 20 de 2012
19  El Colombiano. Diciembre, 8 de 2012

21 de diciembre de 2012.

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