México: el gigante dormido que no despertó

Por Ilka Oliva Corado  

De pronto pensamos que la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa iba a romper el dique y que el pueblo tomaría las calles para hacer escuchar su voz y que aquel gigante dormido despertaría. Era la hora, era el hasta aquí, era el ya no más.

Porque, ¿qué más puede soportar un pueblo cuando ya le han desaparecido y asesinado a sus hijas (los feminicidios que ya no son en la Juárez lejana y estigmatizada por fronteriza) cuando le han vendido la tierra, cuando le han privatizado hasta el deseo de respirar? ¿Qué más puede soportar un pueblo cuando los gobiernos les han robado hasta los sueños? Cuando la burla y la represión vienen por parte de aquellos que se supone son los que deben velar por la seguridad.