‘Para matar al pato Donald’

Por Tatiana Hidrovo Quiñónez  

Sin lugar a dudas, uno de los cometidos relativamente exitosos de la modernidad capitalista ha sido su capacidad de colonización cultural de manera que nos inducen a pensar a su favor, convertirnos no solo en consumidores sino reproductores cotidianos de una ideología individualista y sexista que busca naturalizar un orden social y económico jerarquizado, desigual y excluyente.

A lo largo del siglo XX la industria cultural norteamericana fue la herramienta calculada y usada para permear a las ‘masas’ latinoamericanas.