Por Melba Escobar
Ya en los años 70 lo dijo Tom Wolfe: el periodismo, con su solemne promesa de “imparcialidad” y sus supuestos éticos, no es otra cosa que una gran mentira. Lo dijo sabiendo que no son ángeles quienes escriben las noticias, sino personas con deseos, amores y rencores.
Con el tiempo, el nuevo periodismo ha sobrevivido, siendo también conocido como periodismo de inmersión y subsistiendo particularmente en la apuesta de medios independientes para los cuales la calidad narrativa, la profundidad y la honestidad son garantes de una historia que busca contarse desde adentro.
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