Por Fander Falconí
En estos tiempos, todos los patrimonios de la humanidad (culturales y naturales) han despertado la codicia de los piratas ultramodernos. Estos no tienen parche en el ojo, sino bluetooth en la oreja y su espada es un smartphone. En vez de viajar en barcos de madera que zarpaban de Jamaica o las Bahamas, sus helicópteros levantan vuelo desde Wall Street.
Después de saquear lejanos países (lejanos para ellos, para nosotros son nuestros hogares) esconden sus tesoros.
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