Por Jorge Gómez Gallego*
En la posición del senador Robledo y de la mayoría del Comité Ejecutivo del Polo no hubo pifia alguna. Hoy, como en las épocas primigenias de la “democracia” moderna, en la competencia por el control del aparato del Estado, casi sin excepción, se han enfrentado tres posiciones que dependiendo de las circunstancias, terminan siendo solamente dos.
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