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Rechazar la privatización de ISAGEN es la tarea

Por Roberto Schmalbach Cruz  

En el Gobierno Nacional es usual montar privatizaciones como la que pretende adelantar el presidente Juan Manuel Santos y sus ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas y de Minas y Energía, Federico Rengifo con ISAGEN, sin que aún se haya obtenido el retorno de la cuantiosa inversión

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Por Roberto Schmalbach Cruz  

En el Gobierno Nacional es usual montar privatizaciones como la que pretende adelantar el presidente Juan Manuel Santos y sus ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas y de Minas y Energía, Federico Rengifo con ISAGEN, sin que aún se haya obtenido el retorno de la cuantiosa inversión que hizo la empresa en el proyecto de Hidrosogamoso, negocio de venta que abrirá la puerta giratoria de estos funcionarios o sus familiares para llegar como administradores de las compañías que compran la empresas públicas cuando salen del Gobierno. 

Como ejemplo está el del señor Alfonso Gómez Palacio quien fuera gerente de Telecom, sirvió al interés privatizador y ahora es el presidente de Telefónica-Telecom cuyos dueños son españoles y no habría tinta ni papel para seguir enunciando casos similares.

La venta de las acciones de la nación en ISAGEN, cuya participación es del 58% con lo que el estado mantiene el control de la empresa, dejará a la nación sin el manejo de un recurso estratégico en la generación de energía hidroeléctrica en la que ISAGEN constituye la cuarta empresa del sector en competencia con EPM que pertenece al municipio de Medellín, ENGESA propiedad de capital italoespañol, CELSIA manejada por el grupo Económico Antioqueño, antes denominado Sindicato Antioqueño, grupo al que parece que el presidente Santos le tiene preparado el pliego de condiciones para que se quede con ISAGEN.
El peor negocio que puede hacer el gobierno de Santos es vender una empresa cuya participación del Estado entre la nación y Empresas Públicas de Medellín asciende al 70% y que vende parte del 80%  y 90% de la energía que consumen Venezuela y Panamá respectivamente.

La venta de ISAGEN, única empresa en la que el estado Colombia tiene el control en la generación de energía hidroeléctrica, significa dejar al país en la condición de dependencia en la que hoy se hallan los vecinos a los que le vendemos esa energía, porque el Gobierno no tendrá como intervenir en las empresas privadas que se queden con el monopolio de la energía producida por el movimiento de los ríos. 

En Santander, que ya sufrimos el embate del gobierno de Uribe cuando vendió las acciones de la ESSA a EMP, ahora no podemos aceptar ni permitir que el presidente Santos y sus ministros negociantes vendan el patrimonio público que representa ISAGEN y mucho menos ahora que se construye la hidroeléctrica de Sogamoso que deberá entrar en operaciones en el 2014 y aún falta por cumplir los compromisos con las comunidades y la conectividad de los municipios allende al proyecto.

Vender ISAGEN hoy es la misma situación que se presentaría si se vendiera a ECOPETROL, porque ISAGEN es hoy es la única empresa del Estado que participa en la generación hidroeléctrica y ECOPETROL la única que produce combustibles en el país.

Ambas hay que defenderlas con la movilización para impedir su privatización y cerrar la puerta que abren al desvío de los dineros del estado a los privados y con la que legitiman este tipo corrupción.

8 de agosto de 2013.

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