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Según última encuesta, 63% rechaza reelección de Santos

Semana   
 
La última encuesta publicada por la revista Semana da cuenta que el presidente Juan Manuel Santos tiene problemas de imagen y de favorabilidad. El 63% de los encuestados están en contra de su reelección y tiene una imagen desfavorable del 48%.
 
Los siguientes son los resultados:

En los últimos meses el presidente Juan Manuel Santos ha hecho todo lo posible para repuntar en las encuestas que evalúan su gestión. Cambió su equipo de comunicaciones y estrenó desde la cumbre de Hatogrande

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La última encuesta publicada por la revista Semana da cuenta que el presidente Juan Manuel Santos tiene problemas de imagen y de favorabilidad. El 63% de los encuestados están en contra de su reelección y tiene una imagen desfavorable del 48%.
 
Los siguientes son los resultados:

En los últimos meses el presidente Juan Manuel Santos ha hecho todo lo posible para repuntar en las encuestas que evalúan su gestión. Cambió su equipo de comunicaciones y estrenó desde la cumbre de Hatogrande

un nuevo mensaje estratégico –Justo, Moderno y Seguro– al que se ha ajustado disciplinadamente. Empezó a entregar las casas del programa de viviendas gratis por todo el territorio nacional y ha reforzado las acciones de seguridad, en especial en las ciudades.

Ha anunciado medidas destinadas a enfrentar la desaceleración económica y a proteger sectores afectados, así como le apostó a reformas en áreas sensibles como salud y pensiones. Por último, abrazó el anhelo colectivo de la paz al apoyar activamente la marcha de respaldo al proceso de negociación con las Farc.

A pesar de todo este esfuerzo, las agujas que miden la percepción de los colombianos sobre el gobierno y la figura presidencial se movieron muy poco. La imagen favorable de Santos subió 2 puntos y alcanzó el 47 por ciento mientras que sus niveles de rechazo bajaron 1 punto: 48 por ciento, según La Gran Encuesta Colombia Opina de RCN Radio, RCN Televisión, La FM y SEMANA.

Un comportamiento similar se presentó en otras variables como la satisfacción de la opinión pública frente a la gestión de la Casa de Nariño, así como el cumplimiento de las promesas. Las mejoras son mínimas y caen dentro del margen de error. Otro indicador que subió 2 puntos y que debe preocupar al equipo de la Presidencia es el del apoyo a la reelección: solo tres de cada diez colombianos quisiera que el actual mandatario regresara a Palacio.

Una manera de explicar estas cifras se relaciona con la agenda gubernamental. Con excepción de la Ley de Restitución de Tierras y las relaciones internacionales, los encuestados rajan al Ejecutivo en los más variados temas como la lucha contra la corrupción y el manejo de la economía.

Aunque hay alzas en la aprobación de la gestión de Santos en la inversión social, la seguridad y el medio ambiente, los repuntes son tibios. De hecho, con respecto a la salud, una de las reformas impulsadas hoy por el gobierno en el Congreso, la aceptación baja unos puntos. A lo anterior hay que añadir el deterioro dentro de los encuestados de las perspectivas económicas: el 55 por ciento describe la economía como “mala y muy mala”. Esta sensación no solo refleja la pérdida de dinamismo sino también empuja hacia abajo los indicadores sobre la gestión social.

La brecha entre las acciones del gobierno y la percepción de los ciudadanos está creciendo. La capacidad del equipo santista de traducir las casas, las obras y la reducción de la pobreza en favorabilidad para el primer mandatario se ve limitada. En materia tanto de imagen como de gestión, Juan Manuel Santos comenzó su recuperación del bajonazo de noviembre pasado; no obstante, el cambio de tendencia es por ahora leve, en momentos en que los ataques de la oposición han adelantado la campaña presidencial.

Mientras más se acerque 2014, menos tiempo tendrá la Casa de Nariño para voltear estos números desfavorables. A un año de los comicios presidenciales, que dos tercios de los colombianos rechacen la reelección de Santos, se constituye en el reto más estratégico para Palacio. 

¿Si no es Santos, quién?

El abanico de nombres que podrían amenazar a Juan Manuel Santos en 2014 es limitado. Ante la pregunta de a quién le gustaría ver enfrentarse al presidente de la República se destacan tres figuras: el actual ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, el exdirector de la Policía y negociador del gobierno en La Habana, general Óscar Naranjo, y el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. Los mismos tres nombres se repiten ante la pregunta de quiénes serían contendores de peso contra el mandatario.

La buena noticia para Juan Manuel Santos es que es muy probable que ninguno de los tres se lance en realidad a la carrera por la Casa de Nariño. El general Naranjo no ha cedido hasta ahora a las múltiples ofertas de ingresar al mundo de la política.

Fajardo, por su parte, no lleva ni un año y medio como gobernador y, si experiencias pasadas como la de Antanas Mockus sirven de guía, abandonar esa responsabilidad podría traerle grandes costos. Por último, Vargas Lleras, el ministro más reconocido del gabinete, ha expresado que aspiraría a la Presidencia en una decisión acordada con su actual jefe. De todas maneras, estos números son suficiente tentación para poner a pensar a este trío de personajes públicos.

El resto de nombres corresponde a políticos que ya son candidatos, como Clara López del Polo, precandidatos, como los uribistas, y posibles aspirantes como el exgobernador Antonio Navarro Wolff de los Progresistas. A la cabeza de este lote se encuentra Francisco Santos, seguido por López y el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa. La principal conclusión de este panorama inicial es que de las dos oposiciones que hoy atacan a Juan Manuel Santos, la uribista es percibida con más fuerza por los encuestados.

Hacia 2014

El viraje estratégico del presidente Juan Manuel Santos logró frenar la caída en su imagen y estabilizar los regulares niveles de aprobación y satisfacción con su gestión. Sin embargo, el quiebre de esa tendencia no estuvo acompañado de un repunte notable del mandatario en los temas de su agenda y en el apoyo de los colombianos a su reelección. Aunque bien orientados, los cambios surgidos de la cumbre de Hatogrande no impulsan la figura presidencial con la velocidad que los momentos políticos requieren.

Al mismo tiempo, los mensajes agresivos del expresidente Álvaro Uribe y sus seguidores parecen estar calando en la opinión con mayor efectividad que los del gobierno. A pesar de ello, la paz es un ejemplo en el que la convicción de la Casa de Nariño se tradujo rápidamente en respaldo ciudadano (ver artículo Bogotá, la ciudad de la furia).

Semana, 21 de abril de 2013.

 

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