Por Ilka Oliva Corado
Cuando fue la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, yo llevaba viviendo en Estados Unidos apenas unos meses, la transmisión la vimos en inglés, y no entendía un carajo, pero la imagen de la mujer vestida de blanco que fue la anfitriona me hizo ponerme de pie y aplaudirla y vitorearla por todas las mujeres que el mundo de los deportes ha discriminado a lo largo de la historia. Lloré emocionada, recordaba la historia de los Juegos Olímpicos que había estudiado cuando cursaba el magisterio de Educación Física.
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