El Espectador
El principal enclave de Colombia en el Pacífico vive uno de los dramas humanitarios más graves del país. Más de la tercera parte de sus casi 400 mil habitantes han sido reconocidos como víctimas de la violencia.
La dinámica actual de un conflicto armado que en el puerto de Buenaventura presenta incrementos en el número de hechos violentos, en la magnitud de víctimas y en el número de GAI (grupos armados ilegales) en disputa, así como una mayor degradación en los repertorios de victimización utilizados, nos conduce a intentar responder dos preguntas: ¿cuáles son las circunstancias que favorecen la continuidad de las acciones de violencia ejecutadas por los GAI, pese a la firma del acuerdo de negociación para la desmovilización en diciembre de 2004 entre los paramilitares del bloque Calima (comandados por alías H.H.) y el Gobierno Nacional? Y ¿por qué los GAI han encontrado en la victimización degradada de la población su principal estrategia de dominio?
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