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Vuelve América Latina a ser el faro de un mundo convulso: Harnecker

Por Alondra Flores / La Jornada  

Nuestra región avanza en la construcción de una sociedad alternativa, dice la socióloga y escritora chilena durante la presentación de su último libro en México. “Hugo Chávez tuvo el coraje de plantear una opción mediante la fuerza del pueblo organizado”, señala.

Estamos en un mundo en convulsión, donde América Latina ha vuelto a ser el faro. Todos los procesos miran hacia nuestra región porque es donde estamos más avanzados en el esfuerzo

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Por Alondra Flores / La Jornada  

Nuestra región avanza en la construcción de una sociedad alternativa, dice la socióloga y escritora chilena durante la presentación de su último libro en México. “Hugo Chávez tuvo el coraje de plantear una opción mediante la fuerza del pueblo organizado”, señala.

Estamos en un mundo en convulsión, donde América Latina ha vuelto a ser el faro. Todos los procesos miran hacia nuestra región porque es donde estamos más avanzados en el esfuerzo

por construir una sociedad alternativa, asevera en entrevista la socióloga chilena Martha Harnecker.

Como parte de las actividades del cuarto Encuentro Internacional de Pensamiento Crítico Volver a Marx, que culminó el pasado el 5 de mayo, Harnecker presentó su libro Inventando para no errar: América Latina y el socialismo del siglo XXI, publicado por Ediciones de Intervención Cultural.

Divulgadora de la obra de Marx en América Latina, la estudiosa social y periodista expone que en el continente existe la búsqueda de cambiar la sociedad capitalista tan injusta e inhumana, tan destructora de la naturaleza, por otra, el socialismo del siglo XXI que, aunque ha tenido muchos nombres, el ex presidente venezolano Hugo Chávez, “tuvo el coraje de llamarla así porque en ese momento el desprestigio mundial del socialismo era muy grande.

“Decidió llamarla socialismo –indica– para contrastarla con la sociedad capitalista, pero inmediatamente le puso el adjetivo ‘del siglo XXI” para diferenciarla, y en sus primeras intervenciones dijo: ‘No vamos a imitar el socialismo soviético. No queremos capitalismo de Estado, no queremos un socialismo que suplante al pueblo que es el principal protagonista’.”

Desafíos de la izquierda

Harnecker, quien además dictó la conferencia Los desafíos de la izquierda marxista en la coyuntura política latinoamericana, acota que esta sociedad en construcción requiere una nueva cultura, apertura y pluralismo en un proceso de transición, muy distinto a los que se dieron históricamente a comienzos del siglo XX, cuando las revoluciones se hacían con la toma del poder y la destrucción del aparato del Estado.

Observadora de las experiencias recientes en Latinoamérica, principalmente en Venezuela, país en el cual reside, afirma que hoy día no sólo sabemos lo que no queremos del socialismo, porque hubo muchos errores, sino que empezamos a saber lo que queremos. En este libro planteo cómo hacerlo. Y en seguida corrige: Cómo lo están haciendo, porque la práctica social ha creado soluciones novedosas e interesantes que necesitamos aplicar.

La autora hace referencia, en su más reciente libro, a países como Brasil, Bolivia, Ecuador y la propia Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez. Yo soy la primera entusiasmada con este trabajo, que no es de la Marta Hanecker encerrada en un escritorio. Es el que he recogido, porque he sido periodista y he puesto el micrófono. He ido detectando todos los procesos donde ha habido una construcción interesante.

Respecto del ex mandatario venezolano, fallecido en marzo pasado, opinó: En la historia de América Latina hay un antes y un después de Chávez. Ha marcado un hito, porque tuvo el coraje de plantearse una alternativa. Pero él supo que no es por voluntarismo que se pueden hacer las cosas. Él entendía bien, y de alguna forma su formación militar le hacía ver que las batallas se ganan creando la fuerza. Fue una persona que entendió que ese socialismo tenía que construirse con la gente y apostó siempre a la organización.

La sociedad socialista es esencialmente demócrata y protagónica, y el instrumento político debe ser el facilitador de todos los procesos de participación, afirma y comparte que este es uno de sus temas favoritos.

“Los gobernantes deben entender que para luchar ante este Estado heredado contra el que tiene que empezar a construir, necesitan un pueblo organizado que presione y critique.

Si la gente no la construye, desde el Estado no se puede. El gran problema del socialismo fue que el Estado con buenas intenciones quiso resolver los problemas de la gente, pero la gente no se sintió parte de esa construcción y por eso es que cayó tan fácil. Porque si tú no te sientes dueño, entonces no te defiendes.

Discípula de Louis Althusser, en la École Normale de París, Harnecker habló de su juventud y su encuentro con los postulados del autor de El Capital. Yo era dirigente de Acción Católica y descubrí en Karl Marx el instrumento para entender cómo hacer una sociedad en que las personas se amen las unas a las otras. El catolicismo te habla del amor y la caridad. Pero el problema es que si la sociedad te lleva al egoísmo y consumismo, ¿cómo vas a amar? Entonces descubrí esta lógica del capitalismo que había que destruir y cambiar.

Autora de Los conceptos elementales del materialismo histórico, publicado en su primera edición en 1968, el libro es un clásico para la enseñanza del marxismo, que en más de 40 años ha brindado las nociones teóricas para el conocimiento de la realidad desde el conocimiento científico. Para mí, Marx es eso: el único, el más profundo crítico del capitalismo.

Y entonces comenta que ahora resulta que quienes lo leen son los opositores, la gente conservadora, porque en su obra está la predicción de lo que iba a pasar.

La obra de Marx ha sido muy deformada por los países que hicieron el cambio social en su nombre, y decían que cuando murió el socialismo, el marxismo también lo hizo. Yo cito a (Eduardo) Galeano: nos han invitado al entierro de un muerto que no es el nuestro.

Y agrega: “El nuestro es el socialismo de Marx, es protagónico, respeta las diferencias, busca la felicidad. Podrías decir que es utópico, pero no puedes decir que no es democrático, que es totalitario, colectivista, productivista.

Este encuentro tiene una tarea fundamental: reivindicar el verdadero pensamiento de Karl Marx.

La Jornada, México.

 

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