Los medios de comunicación han recogido de manera unánime la versión de que los alcaldes y gobernadores podrían ser candidatos a la Presidencia de la República sin renunciar a sus cargos. Ojalá fuera cierto, pero infortunadamente no lo es.
Desde la primera vuelta el semestre pasado insistimos Juan Fernando Cristo, Rodrigo Rivera, Hector Heli Rojas, Carlos Gaviria, Jesús Enrique Piñacué y yo, que un proyecto de reelección donde el Presidente pudiera hacer campaña desde la Casa Nariño pero otros funcionarios del ejecutivo o de los cuerpos colegiados estuvieran inhabilitados para hacerlo, era francamente inequitativa y odiosa. Una reelección así sería doblemente mala por tratarse de un vestido cortado exclusivamente para el doctor Uribe Vélez.
Un primer resultado fue que se aprobó una autorización expresa para alcaldes y gobernadores en la comisión I de Senado el semestre pasado. Pero no pasó de ahí. El artículo se negó luego tanto en la plenaria del Senado como en la Cámara de Representantes en la primera vuelta.
Volvimos a insistir en el tema hace tres semanas cuando el proyecto volvió al Senado para iniciar la segunda vuelta. Nos respondieron que la ley y la Constitución prohibían debatir en la nueva ronda temas que hubieran sido negados en la primera. Y efectivamente así lo establecen las normas vigentes.
Por eso no deja de sorprender que los medios hayan comulgado con piedras de molino. Más cuando el numeral 8 del artículo 179 de la Constitución establece que nadie puede ser elegido a más de un cargo público cuando los periodos coinciden en el tiempo, así sea parcialmente. Es claro que el próximo periodo presidencial se inicia el 7 de agosto de 2006 y el de los alcaldes y gobernadores actualmente en ejercicio finaliza el 31 de diciembre de 2007, con lo cual se sobreponen en casi año y medio.
Existe por tanto una prohibición constitucional que no ha sido modificada y ha sido considerada por la Corte Constitucional una “cláusula general de inhabilidades”.
¿Porqué entonces las declaraciones de algunos senadores sobre la supuesta autorización para alcaldes y gobernadores aprobada anoche en la plenaria? Tengo la impresión que quieren quitarse de encima la crítica de que todo el asunto es exclusivamente para el presidente Uribe.
Recurren para ello a una interpretación mañosa de la norma para que en la confusión, quede la duda. Pero no hay duda alguna de que las cosas siguen igual que en el pasado. Mientras no se reforme el artículo ya citado, el 179 de la Constitución, nada ha cambiado.
Para que no queden como Poncio Pilatos, lavándose las manos en interpretaciones maliciosas, existe solamente una alternativa: que presenten una nueva propuesta de reforma constitucional que de modo explícito autorice a todos los que ocupen cargos de elección popular, sin inhabilidad alguna, a ser candidatos a cualquier otro cargo público, con la única condición que de ser elegidos, renuncien al que ocupaban antes. No presento yo la propuesta porque soy parte de la minoría y todo lo que de nuestro lado se proponga en este tema está condenado a la derrota.
No comamos cuento. Sólo mediante un nuevo acto legislativo presentado y apoyado por las mayorías, se restauraría al menos parcialmente el equilibrio perdido. Así podríamos tener la posibilidad de que Sergio Fajardo, Angelino Garzón o Lucho Garzón fueran candidatos a las elecciones presidenciales del 2006 . O que los senadores y representantes pudieran ser candidatos a alcaldías y gobernaciones. Lo demás, es pura paja.