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Ahora si se entiende el por qué obsesión de los “recuperadores” por urbanizar Reserva Thomas Van Der Hammen: Secretario de Planeación de Bogotá tiene predio en ella

El Tiempo  

Andrés Ortiz tiene casa de 2.000 metros cuadrados. Lidera cambio de uso del suelo para construcción.

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) acaba de frenar la compra de 23 predios ubicados dentro de la llamada reserva ambiental Thomas van der Hammen, que la administración de Gustavo Petro había seleccionado, desde abril de 2015, para iniciar la transformación de esa zona en el mayor bosque urbano del mundo.

El alcalde Enrique Peñalosa ya anunció que no está de acuerdo con ese proyecto y que busca viabilizar la construcción de al menos 80.000 soluciones de vivienda en 1.200 de las 1.400 hectáreas que conforman la reserva. Con ello se habilitarían nuevas tierras en la periferia de la ciudad, aliviando la saturación de construcción que padece.

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El Tiempo  

Andrés Ortiz tiene casa de 2.000 metros cuadrados. Lidera cambio de uso del suelo para construcción.

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) acaba de frenar la compra de 23 predios ubicados dentro de la llamada reserva ambiental Thomas van der Hammen, que la administración de Gustavo Petro había seleccionado, desde abril de 2015, para iniciar la transformación de esa zona en el mayor bosque urbano del mundo.

El alcalde Enrique Peñalosa ya anunció que no está de acuerdo con ese proyecto y que busca viabilizar la construcción de al menos 80.000 soluciones de vivienda en 1.200 de las 1.400 hectáreas que conforman la reserva. Con ello se habilitarían nuevas tierras en la periferia de la ciudad, aliviando la saturación de construcción que padece.

“La reserva está bloqueando la expansión vial. Está impidiendo que se haga la ALO, tiene bloqueada la conexión entre Cota y la calle 170, la posibilidad de expandir la avenida Ciudad de Cali, y la avenida Boyacá al norte”, ha explicado Peñalosa para justificar el proyecto, que lo enfrenta a conservacionistas, ecologistas y otros expertos.

¿Quiénes son los dueños de los terrenos dentro de la reserva –ubicada entre las localidades de Suba y Usaquén–, que sentirían los efectos de que se levante la prohibición de construir?

Información bajo reserva

En el Acueducto y en Catastro Distrital le advirtieron a El Tiempo que se trata de información reservada, cobijada por el hábeas data. Sin embargo, este diario ya logró identificar a 183 dueños.

Además de constructoras, empresas de arquitectos, floricultores y decenas de personas naturales, se encontró a Andrés Ortiz Gómez quien, según registros públicos, es el dueño de un predio de 2.000 metros cuadrados en plena reserva.

Se cruzó el número de cédula del propietario de ese bien, denominado como Sabatinga 10, y se pudo constatar que se trata del Secretario de Planeación del Distrito, quien se posesionó el primero de enero.

El dron de El Tiempo sobrevoló la zona y estableció que su predio está ubicado al lado del parque ecológico cerro La Conejera, en una zona donde se levanta un condominio conocido como La Lomita.

Desde su llegada al Distrito, Ortiz tomó las banderas del proyecto de urbanización de la reserva. De hecho, en conjunto con la Secretaría de Ambiente del Distrito, alista una solicitud oficial –soportada por estudios ambientales–, para que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), tome la decisión de cambiar el uso del suelo de la reserva y le dé vía libre a grandes proyectos de construcción.

En sus palabras, “hay que planear la Bogotá del 2050 y determinar dónde vamos a meter a un millón y medio de personas”.

También ha explicado que en el proyecto habrá estratos bajos, medios y altos. Según Ortiz.

Cualquiera que sea la decisión que se tome en torno al uso de suelo de la reserva afectará la propiedad del funcionario de la administración Peñalosa. Sin embargo, a la hora de hablar del proyecto, no ha advertido –al menos públicamente– su nexo con la zona.

Limitación al dominio

Según la escritura 3150, de la notaría 41 de Bogotá, suscrita el 21 de diciembre de 1992, Ortiz adquirió el predio junto con su esposa. Luego aparece hipotecándolo con la antigua Corporación de Ahorro y Vivienda Conavi y hace tres años canceló la hipoteca.

El 31 de enero del 2013, con base en el Acuerdo 011 del 2011, expedido por la CAR, se ordenó afectar su lote por la declaratoria de reserva forestal regional. Allí se advierte que cualquier trámite o desarrollo de actividades sobre ese predio específico, requiere consulta previa de la CAR.

El Tiempo buscó al funcionario para preguntarle si había algún tipo de inhabilidad para liderar un proyecto distrital en una zona donde tiene intereses personales directos y este explicó que no cree tener impedimento –ético o legal– porque no es la Secretaría a su cargo la que decide si se cambia o no el uso del suelo sino la CAR.

Ortiz advirtió, además, que desde que se posesionó, en enero pasado, informó en la Alcaldía que era propietario de una casa, justo dentro de la reserva de la polémica.

Además del bien a nombre de Andrés Ortiz, El Tiempo encontró la limitación al dominio por cuenta del Van der Hammen en 183 predios más, incluidos los que el Acueducto negociaba por orden de Petro.

Sin embargo, información del Catastro Distrital señala que hay 928 predios dentro de la reserva, ligados a 733 propietarios.

El 44 por ciento del terreno está destinado a labores agrícolas y pecuarias; el 22,6 por ciento, a uso residencial, privado y recreativo; y solo un 10, 9 por ciento no está urbanizado.

El avalúo catastral de la zona, según datos del Distrito, es de un billón de pesos y el comercial, supera los 1,2 billones de pesos.

Del primer paquete de predios cuya compra frenó el Acueducto, ocho están a nombre de una fiducia denominada Parque Real de Suba. Otro más pertenece a C. I. Porcelain Flowers y otro grupo, de siete predios, a miembros de la familia Quintero Melo. Los demás están distribuidos en siete personas naturales.

Según voceros autorizados del Acueducto, la compra de esos predios se frenó desde hace algunos días porque “todo proyecto de inversión debe contar con unos estudios de factibilidad y prefactibilidad económica y técnico”. Pero en este caso no se encontraron.
Por esa razón, se congelaron las compras y está lista la revocatoria del llamado proyecto de conectividad hídrica entre la quebrada La Salitrosa, el humedal La Conejera y el río Bogotá, de la Alcaldía de Petro, que requería de los predios ubicados dentro de la reserva.

Los actos administrativos de la revocatoria se encuentran para revisión de la gerencia jurídica del Acueducto, entidad para la que es claro que solo puede adquirir predios para ejecutar obras de prestación de servicios públicos: y este no es el caso. (Además: Vecinos tercian en el debate por la reserva Thomas Van der Hammen)

En los próximos meses, la CAR deberá definir si acoge el estudio que lidera el secretario Ortiz, a nombre del Distrito, y si levanta parcial o totalmente la restricción de construir en la reserva, dando vía libre al proyecto de la Alcaldía de Peñalosa.

El Tiempo, Bogotá.

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