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Análisis preelectoral del periódico conservador El Nuevo Siglo: Ajedrez por alcaldía de Bogotá: pocas fichas

El Nuevo Siglo  

Con Clara López, Rafael Pardo y Francisco Santos acomodados en el partidor, otros nombres buscan cupo en esa línea cada vez más estrecha ¿Cómo arranca cada cual? ¿Cuáles sus puntos fuertes o débiles? ¿Qué pasa con Petro? ¿Jugará Peñalosa? ¿Y Garzón, qué? 

Aunque falta  mucho para que se agote la cuenta regresiva de la cita en las urnas en que debe escogerse al sucesor de Gustavo Petro en la Alcaldía de Bogotá, lo cierto es que la pre-campaña tiene un ritmo ya bastante notorio.

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El Nuevo Siglo  

Con Clara López, Rafael Pardo y Francisco Santos acomodados en el partidor, otros nombres buscan cupo en esa línea cada vez más estrecha ¿Cómo arranca cada cual? ¿Cuáles sus puntos fuertes o débiles? ¿Qué pasa con Petro? ¿Jugará Peñalosa? ¿Y Garzón, qué? 

Aunque falta  mucho para que se agote la cuenta regresiva de la cita en las urnas en que debe escogerse al sucesor de Gustavo Petro en la Alcaldía de Bogotá, lo cierto es que la pre-campaña tiene un ritmo ya bastante notorio.

Prueba de ello es que faltando un poco más de nueve meses para la fecha de los comicios, no sólo se acomodan varios candidatos en el partidor, sino que otros más vienen tratando de ganarse un espacio allí.

Pese a que la certeza de las encuestas se pone en duda, no sólo por lo tempraneras sino porque muchos de los nombres que se han incluido no tienen ya opción de lanzarse a buscar el Palacio Liévano, lo cierto es que los primeros sondeos de opinión sobre el panorama electoral en la capital del país han contribuido a calentar el ambiente, sobre todo en una opinión pública capitalina que apenas con el arranque de 2015 empieza a interesarse en la contienda que se asoma por el que continúa siendo el segundo cargo de elección popular más importante del país.

A ello se suma que si bien los partidos y movimientos políticos han activado sus respectivas estrategias para ir definiendo los avales, la oficialización de las candidaturas a la Alcaldía así como la confección de las listas para el Concejo sólo se concretarán en el segundo trimestre.

E incluso no faltan quienes consideran que todo ese escenario preliminar podría sufrir un cambio sustancial si el Consejo de Estado llega a tomar una decisión de fondo en el proceso que adelanta sobre el fallo de destitución de la Procuraduría General contra el alcalde Gustavo Petro por el cambio del modelo de aseo en diciembre de 2012.

Como se sabe, la sanción está congelada en virtud de un recurso de nulidad  interpuesto por la defensa del burgomaestre, ante el cual el máximo tribunal de lo contencioso-administrativo decidió proferir unas medidas cautelares suspendiendo los efectos de la decisión de la Procuraduría, mientras define el caso de fondo.

El Ministerio Público interpuso un recurso de súplica para que se levanten esas medidas cautelares pero el Consejo de Estado se inclinó, en diciembre pasado, por mantenerlas, lo que implica que Petro seguiría en el cargo mientras termina el proceso de fondo. Sin embargo, la propia presidenta del Consejo de Estado, magistrada María Claudia Rojas, indicó en septiembre pasado que esperaba que el fallo salga antes de que Petro termine su periodo el próximo 31 de diciembre. Es claro, entonces, que si la decisión se produce antes de octubre 25, cuando serán las elecciones, una decisión que saque al Alcalde del cargo (así sea reemplazado por alguien de su partido) impactaría la campaña. Negarlo sería ingenuo.

Así arrancan

¿Cómo está, entonces, por ahora el escenario?

La candidata más segura es, sin duda, Clara López Obregón, que si bien no ha sido proclamada oficialmente por el Polo Democrático, es la aspirante en ciernes desde mayo de 2014, cuando logró más de dos millones de votos en la contienda presidencial, de ellos 500 mil en la capital del país.

Ya a la exsecretaria de Gobierno del alcalde Samuel Moreno y luego alcaldesa encargada (tras el encarcelamiento de éste por el carrusel de los contratos) habla, se ve y se siente como candidata a la Alcaldía. Es más, en las pocas encuestas que han salido sobre el panorama  electoral, ella ha encabezado los sondeos con ventajas entre cinco y diez puntos sobre sus perseguidores.

Se sabe que ya está armando sus respectivos cuadros de campaña y que no solo el Polo sino la izquierda (es decir Unión Patriótica y Marcha Patriótica) así como algunas facciones del petrismo, la consideran como la candidata más fuerte para asegurar un cuarto mandato de esa tendencia política en la capital del país.

Es más, en no pocos círculos políticos se asegura que al propio presidente Santos no le disgustaría que López sea la próxima alcaldesa capitalina, no sólo porque la dirigente es una convencida del proceso de paz, en el cual Bogotá juega un papel político clave, sino porque se vislumbra que con ella los gobiernos Nacional y Distrital podrían trabajar en forma conjunta muchos temas. Este es un elemento determinante, pues el gobierno Petro en varias ocasiones ha chocado con ministros y programas de la administración Santos, como es el caso de la vivienda.

Sin embargo, López tiene tres problemas por resolver. De un lado, el Polo está dividido, no tanto porque haya otro candidato o candidata, sino porque el sector más radical, en cabeza del senador Jorge Enrique Robledo, le reprocha su cercanía con el santismo. Es más, el propio senador dijo semanas atrás que la respaldarían sin temor alguno si se compromete a no recibir apoyos de la Unidad Nacional.

En segundo lugar, es evidente que la principal talanquera para otro gobierno de izquierda en la capital del país es, precisamente, la sumatoria del peso del escándalo del ‘carrusel’ de la contratación, la accidentada gestión de Petro y la sensación de crisis de gobernabilidad que se afincó en la ciudad en los últimos siete años. Aunque López es una dirigente seria y no ha tenido problema judicial alguno, lo cierto es que sus rivales y críticos no le perdonan su cercanía inicial con Samuel Moreno y el haber sido fórmula vicepresidencial de Petro años atrás.

Y, en tercer lugar, es claro que al Polo en la última elección de Alcalde y Concejo le fue muy mal, como también que el petrismo (a través de Progresistas) se llevó muchos de sus líderes. Si bien López en mayo del año pasado sacó 500 mil votos, no se puede dar por sentado que ese potencial electoral siga cautivo 17 meses después, y menos aún sin tener la fuerza política que da el estar en el poder distrital.

El reto de Pardo

El segundo dirigente que ya habla, se ve y se siente como candidato a la Alcaldía, así todavía no tenga el respectivo aval, es el ex ministro liberal Rafael Pardo, quien alcanzó a estar por más de un mes el año pasado como mandatario encargado tras la salida temporal de Petro.

Hoy por hoy Pardo es el único aspirante conocido de los partidos de la coalición de Unidad Nacional. Aunque se habló del director de Cambio Radical, Carlos Fernando Galán, ya está claro que este sigue en el Senado. Igual pasó con el ex vicepresidente Angelino Garzón, quien por haber renunciado tardíamente a La U en agosto pasado, no sólo se inhabilitó para cambiarse de colectividad o presentarse por la vía de las firmas, sino que ahora depende de que el llamado “partido de gobierno”, es decir el del presidente Santos, con quien hoy está alejado, lo reciba de nuevo y le dé el aval, ya sea para lanzarse en la capital del país o en Cali. En los corrillos políticos se dice que está más cerca de esta última opción, pues el panorama en la capital del país se le presenta muy complicado.

Así las cosas, Pardo, quien en la segunda vuelta presidencial fue clave para que el santismo recortara terreno al uribismo en la capital del país, asoma a nueve meses de los comicios como el aspirante más visible de la coalición santista, a menos, claro, que surja un aspirante de última hora con peso específico, que por el momento no se ve, así muchos tengan ganas.

A favor del exministro y excandidato presidencial no sólo juega que proviene de la entraña del gobierno Santos, se trata de un dirigente experimentado, bogotano de raigambre y con el suficiente perfil gerencial y político que requiere la ciudad para superar la etapa de inestabilidad, sino que tiene un camino probado en materia de proceso de paz, tema que, como se dijo, terminará siendo uno de los ejes de la campaña, quiérase o no.

Por el momento son varios los obstáculos  que tiene que superar. En primer lugar, aunque se da por descontado que el liberalismo lo terminará respaldando (así un sector de la llamada izquierda roja vea con simpatía a López), lo cierto es que las posibilidades de ganar en octubre pasan necesariamente por la necesidad de ser el candidato único de la Unidad Nacional. Y eso no será nada fácil porque tanto La U como Cambio Radical quieren ir por la Alcaldía, el problema es que todavía no encuentran una carta fuerte para jugarse. Incluso, se ha hablado de la posibilidad de hacer en abril una consulta interpartidista entre aspirantes de las tres facciones, pero sin que los otros nombres se pongan sobre el tapete todo es especulación.

Por lo pronto es un gran punto a su favor que un sector de La U, encabezado por el senador Armando Benedetti y varios concejales, lo vaya a respaldar, así las directivas del “partido de gobierno” hayan dicho que sólo hasta marzo definirán el tema. Es claro que ir convenciendo a congresistas y concejales de otros partidos tiene un impacto político muy diciente en la pre-campaña.

Para lograr ese apoyo de la coalición, es claro que Pardo requerirá del guiño del presidente Santos, quien, al final de cuentas, será el que incline la balanza en materia de candidaturas. No se puede perder de vista en que la segunda vuelta por la Casa de Nariño, el hoy Jefe de Estado sumó más de 1,3 millones de votos en la capital.

Por el momento, se dice que el Presidente empujaría la aspiración de su exministro (que es uno de los alfiles más cercanos al expresidente César Gaviria, clave para ganar la reelección), pero sin que ello implique irse en contra de López.
Y, por último, lo que se ha podido derivar de las últimas encuestas es que a Pardo no lo conocen todavía en muchos sectores populares capitalinos, lo cual se constituye en una desventaja frente a otros candidatos como López o el exvicepresidente Francisco Santos, la carta uribista. Debe, por lo tanto, trabajar rápidamente en ese posicionamiento, una tarea titánica faltando apenas nueve meses para las urnas.

Maniobra uribista

Otro que se ve, siente y habla como candidato a la Alcaldía es Francisco Santos. Es más, se podría decir que ya tiene ‘matriculado’ el aval, como quedó reafirmado esta semana cuando trascendió que el narrador deportivo y excandidato a la Alcaldía años atrás, William Vinasco, se había acercado al Centro Democrático para que estudiaran un posible respaldo a una aspiración al Palacio Liévano. La respuesta del uribismo habría sido negativa bajo la tesis de que ya tienen candidato único: Santos.

En las toldas del ex vicepresidente se asegura que tienen un plante mayor al de López, pues en la segunda vuelta presidencial su candidato Oscar Iván Zuluaga sacó un poco menos de 1,1 millones de votos en Bogotá, en tanto que en los comicios para la Cámara de Representantes su lista fue la más votada, con más de 300 mil votos y cinco curules, en tanto que sumaron 373 mil en la lista cerrada al Senado.

También consideran en el uribismo que el haber sido los principales impulsores, junto al exparlamentario Miguel Gómez Martínez, de la campaña para la revocatoria del mandato a Petro, los posiciona como depositarios del deseo de cambio político de muchos capitalinos.

Sin embargo, Francisco Santos tiene varios obstáculos que debe superar. En primer lugar, que su postura crítica al proceso de paz puede jugarle en contra, precisamente en una ciudad que a la hora de las urnas se ha mostrado favorable al proceso.

En segundo lugar, tras los choques entre Petro y el gobierno Santos, hay muchos sectores capitalinos que consideran que dada la rivalidad política y personal entre el ex vicepresidente y el hoy Jefe de Estado la ciudad no se puede arriesgar a un nuevo periodo de permanente enfrentamiento entre los gobiernos Nacional y distrital, en donde los que pierden son los habitantes.

Por último, a diferencia de López y Pardo, que tienen experiencia administrativa, incluso al frente de los destinos de la administración Distrital, Santos adolece de esa trayectoria. De allí que su discurso de campaña deberá ser muy convincente para atraer a una gran masa de indecisos que está urgiendo para la capital del país, más allá de orígenes partidistas, un perfil que le dé garantías de estabilidad gubernamental y seguridad jurídica.

Buscando cupo

Como se dijo, López, Pardo y Santos son los candidatos que ya están acomodados en el partidor y es casi improbable que se salgan del mismo. Aparte de ellos, hay una serie de nombres de posibles aspirantes pero, como se dijo, hasta el momento ninguno ha confirmado su lanzamiento. El problema es que muchos de esos perfiles, de entrada, no tienen el suficiente peso político para pujar por la sucesión de Petro. En otras palabras, el partidor se estrecha poco a poco.

Por ejemplo, en las toldas del Alcalde suenan el periodista Hollman Morris, la ex secretaria de Hábitat, María Mercedes Maldonado y el secretario de Gobierno,  Guillermo Alfonso Jaramillo, que estarían ya conformando un partido nuevo para lanzarse, puesto que tienen diferencias con la franja petrista que está en la Alianza Verde, partido al que entró Progresistas, bajo la batuta del hoy senador Antonio Navarro.

Pero igual se dice que Petro no descarta respaldar eventualmente a Clara López y que incluso ya se habría dado un acercamiento al respecto. E igual se rumora que el saliente burgomaestre, ante la división de sus toldas, podría optar por no apoyar aspirante alguno a su sucesión.

Lo cierto es que en los corrillos políticos se especula que el petrismo puede mover, a través del poder político y burocrático de la Alcaldía, no menos de 300 mil votos, potencial que puede ser decisivo a la hora de inclinar la balanza electoral.

Por los lados del Partido Conservador, aunque algunos de sus líderes dicen que hay varios exministros y dirigentes con perfil político, administrativo y gerencial para ser candidatos, lo cierto es que, por el momento, no se sabe si lanzarán aspirante propio. Tampoco se descarta que una parte de la dirigencia termine respaldando al candidato de la Unidad Nacional y otra al uribista, reflejando la división actual de la colectividad.
En cuanto a la Alianza Verde, aunque se ha rumorado una y otra vez que Peñalosa se lanzaría a su quinta candidatura, en repetidas ocasiones el exalcalde ha dicho que no tiene pensado postularse. Lo que sí ha hecho es lanzar duras críticas a López, sobre todo por provenir del Polo y haber trabajado con Samuel Moreno. En ese partido también se ha hablado de las aspiraciones de los concejales Antonio Sanguino y Carlos Vicente de Roux.

También se ha hablado de una nueva aspiración de Antanas Mockus, pero está inhabilitado porque su esposa es la Veedora Distrital. Igual se ha mencionado a los concejales Juan Carlos Flórez (ASI) y Roberto Hinestrosa (Cambio Radical). El primero no ha dicho nada al respecto y el segundo parecería un poco más decidido. Y a ellos hay que sumarle otra serie de nombres de candidatos que se quieren presentar como independientes e irían por firmas…

Como se ve, a nueve meses de las urnas, la puja por la Alcaldía de Bogotá ya tiene ritmo y si bien todavía no hay campaña en firme, las fichas se mueven en todas las direcciones. Habrá que esperar cómo se va aclarando el panorama político.

El Nuevo Siglo, Bogotá.

 

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