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MÁS ALLA DE LAS TRIBULACIONES DEL SI

El presumible triunfo del SI el 2 de Octubre haría que al día siguiente empezara a correr el tiempo del cronograma post-SI previsto para la implementación de los acuerdos pactados en la Habana. Desafortunadamente nos encontramos en el cronograma post-NO que se ha ido construyendo sobre la marcha. Y en él, su fase inicial de desconcierto, rabia, impotencia, autoflagelación individual, “plebitusa” y los balances “flast Track” de los diferentes SI, ya pasó. Las “confesiones”, el nobel y las marchas multitudinarias abrieron otra fase de este cronograma post NO. 

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El presumible triunfo del SI el 2 de Octubre haría que al día siguiente empezara a correr el tiempo del cronograma post-SI previsto para la implementación de los acuerdos pactados en la Habana. Desafortunadamente nos encontramos en el cronograma post-NO que se ha ido construyendo sobre la marcha. Y en él, su fase inicial de desconcierto, rabia, impotencia, autoflagelación individual, “plebitusa” y los balances “flast Track” de los diferentes SI, ya pasó. Las “confesiones”, el nobel y las marchas multitudinarias abrieron otra fase de este cronograma post NO. 

En todo este periodo transcurrido, la militancia del Taller Político Estanislao Zuleta (TPEZ) se comprometió con la doble y simultánea labor de promover el SI en el plebiscito y a la vez sumarse a las tareas de solidaridad y apoyo al paro exitoso de los trabajadores y aprendices del SENA. Ya en el sosiego que sobreviene después de una ardua faena, nos permitimos, desde este espacio político, arriesgar algunas opiniones colectivas más allá de las tribulaciones  del SI.

¿La mina de sal o la sed animal?

Desde antes de iniciar formalmente la campaña plebiscitaria era evidente que el uribismo  –que ya la había iniciado cuatro años antes–  le jugaba consistentemente no sólo a una manipulación burda y criminal, sino a recoger alrededor del NO las inconformidades más diversas contra la ejecutoria gubernamental . Algunas pancartas del Paro Camionero así lo indicaban y qué no decir de las marchas contra las cartillas sobre diversidad sexual del Ministerio de Educación.

Como en las lecturas que dicen otra cosa con sentido si se leen al revés, tal como ocurre con las famosas frases bifrontes con que titulamos este apartado, el discurso gubernamental del SI era uno leído desde las tímidas reformas de La Habana (la mina de sal), y otro muy distinto si se lee desde la amplia agenda legislativa que se iba desarrollando en Bogotá. O sea, desde la paz neoliberal y de los negocios (la sed animal).

En el cuadro del SI escuchamos también a una insurgencia que ya no predicaba una “negociación del conflicto social y armado”, sino que suscribía un acuerdo para terminar el denominado conflicto armado, que le diera espacios para terciar en mejores condiciones en ese conflicto social que se recrudece a los ojos de todos, y especialmente de unas organizaciones populares testigas de la iniciativa gubernamental para imponer desde el Código de Policía y la ampliación del fuero militar, hasta la Ley de Zidres. Entre tanto, en lugar de la “justicia social” pregonada por décadas, se le anunciaba que una vez votado el Plebiscito vendría otra odiosa Reforma Tributaria. Difícil alzar honradamente un discurso “esperanzador” del SI en medio de esta provocación antisocial que a la postre allanó el camino al NO.

Para ampliar la torre de babel del SI, buena parte de la izquierda acuñó la idea de darle “gobernabilidad” al Presidente, en nombre de sus coincidencias pro-Plebiscito.  Esto fue explícito en una izquierda oficialista y con un discurso cada vez más gubernamental: “Depongo las diferencias con Santos en aras de un bien superior: La Paz”, decía Clara López por esos días , antes de posar en la foto de la reforma tributaria una vez votado el plebiscito. También aparecía en la izquierda parlamentaria que acompañó la “Unidad por la Paz” y buena parte del “Frente Amplio por la Paz”, que simpatizaban con la idea de Timochenko: “Frente a un proceso de paz, nosotros necesitamos un Presidente que esté más o menos fortalecido” .

La discrepancia en los hechos

Sobre esa base, resultaba manifiesto el contraste con quienes se planteaban la urgente convocatoria a la resistencia contra las medidas que desarrollaba el gobierno, desde el SI y en medio del SI al plebiscito. Una diferencia ya en concreto, sobre el desarrollo de los hechos.

Esta diferencia se planteaba de peso y exigente. La defensa de la “gobernabilidad” de Santos podría conducir al colaboracionismo de la izquierda. La resistencia al modelo podría dar pábulo al oportunismo del uribismo, que hábilmente intentaba ganar el descontento antigubernamental hacia el NO. Estas tensiones tuvieron capítulo especial en el SENA, en torno a cuyo Paro Nacional Indefinido se alzaron dedos señaladores que no comprendían su contenido y su momento, inaplazable además, dados los perentorios vencimientos administrativos y legislativos que enfrentaba, y después de adelantar una serie de movilizaciones a lo largo y ancho del país.

Tal vez por ello, desde cuando iniciaron las protestas contaron con el acompañamiento de algunas organizaciones sociales y de izquierda –principalmente segmentos marcadamente populares, organizaciones sindicales, de derechos humanos y estudiantiles, de mujeres, etc. –, pero algunos otros muy importantes tuvieron serias dubitaciones. No entendían cómo se podía llamar al SI en el plebiscito en medio de un Paro Nacional. El choque se grafica en la posición de un dirigente del Frente Amplio en Cali que recriminaba esa protesta ciudadana en los siguientes términos: “la principal tarea es trabajar la campaña por el SI, mientras hay otros buscando hacerle Paros a Santos cuando pueden esperar un poquito para no hacerle el juego a Uribe”. Reclamaban colaborarle a Santos aplazando un conflicto impostergable. Otros soslayaban el contenido de estas divergencias señalándolas de “operación avispa”, como si no comportaran una divergencia real. 

Esa Torre de Babel del SI, una realidad insoslayable, no se puede leer como hacen algunos , como falta de voluntad unitaria de la izquierda, endilgándole así, solapadamente, la responsabilidad por los resultados del 2 de octubre y restándole (por el juego suma cero) responsabilidad al SI gubernamental. Ya lo hemos dicho en varios escenarios: se requiere cierta “coyuntura ideológica” que se impone como objetividad en los actores sociales y los fuerza, previa disposición unitaria, a la actuación mancomunada. Si desde el semanario Voz se le reclamó con razón a la “unidad nacional” y al gobierno que no se pusieran la camiseta, y que solo promoviera reuniones con los gobernadores y autoridades locales que garantizaran los “negocios” del postconflicto  en detrimento de la campaña pedagógica, la pregunta obligada es ¿en estas condiciones, cómo acordar una estrategia común, cuando buena parte de la izquierda ató la suerte del plebiscito a la “Gobernabilidad” de Santos y en su capacidad clientelar y de mermelamiento?¿cómo pedirnos mutuo voluntarismo unitario, si desde sectores de izquierda ya se estaba ambientando la candidatura de Humberto de la calle (una de las presumibles cartas Santistas para el 2018)? ¿cómo conciliar el colaboracionismo, con la urgida resistencia? 

El SI desde “La Catedral en Paro”

Y esa era la otra cuestión: si le entregábamos a Uribe las banderas de la inconformidad y la protesta, o la encabezábamos consecuentemente y abríamos el debate por un SI autónomo, con contenido propio que le diferenciara también de las razones demagógicas elevadas por la Unidad Nacional.

En el SENA de Cali se ofrecía una dificultad adicional. Por su naturaliza y el tipo de educación que ofrece –ocupacional, no formal, no sujeta a ciclos y niveles, más directamente vinculada al mundo del trabajo –, entre la población objeto del SENA hacen mayor presencia los jóvenes provenientes precisamente de esas comunas donde a la postre vino a ganar el NO. El malestar generalizado entre los estudiantes debido a la reciente pérdida de rentas parafiscales de la entidad; la permanente burla de acuerdos suscritos con su comunidad educativa; el recorte presupuestal, y el informe de la “Comisión de Expertos” sobre una reforma tributaria que amenaza una vez más sus ingresos, eran caldo de cultivo para que también en el SENA prosperara la campaña uribista que ya crecía en las comunas 1, 13, 14, 20 y 21.

En las grandes asambleas preparatorias del Paro así se hacía sentir. Y fue en medio de estos jóvenes y entre los dirigentes estudiantiles procedentes casi en su totalidad de estas comunas, entre quienes se sustentó, se argumentó y se votó tanto el Paro como el SI al plebiscito. Fue con ellos que se acordó no agitar la palabra NO contra la reforma tributaria, para evitar un No en las pancartas y consignas. Fue con ellos que se discutió quiénes son los beneficiarios de la guerra y quiénes sus víctimas. Fue con ellos que se adelantó una campaña en medio del Paro Indefinido y fueron ellos quienes decidieron que en la ocupación pacífica en la Catedral resonaría el SI  al plebiscito y Si a la movilización contra las medias gubernamentales.

Esa fue la posición que no entendieron todos nuestros amigos de la izquierda caleña inmersos en la estrategia de “El paro puede esperar”, consigna que desde días previos al paro campesino contra Santos en el 2014, se empezó a trinar…!y a ejecutar!!

Algo sobre la disputa hegemónica… O para no bailar Acerejé con Santos

No vamos a posar de lo que no somos: gramscianos. Sin embargo, notamos que desde el destape de la ruptura Santos-Uribe, se ha ido posisionando cierta lectura interesada por parte de analistas y liderazgos políticos de izquierda –o cercanos– que explica esta ruptura con el instrumental analítico que nos legó el admirable Filósofo y Político Italiano. Esto con el propósito fundamental de legitimar el papel subordinado que la izquierda jugaría en la construcción del “nuevo bloque Histórico” que garantizaría el largo postconflicto; se abría así entonces, con credenciales Gramscianas, el proceso que hemos llamado “santificación de la izquierda”, al cual ya se han sumado algunas de sus reconocidas figuras. 

Es innegable el aporte que Gramsci nos legó en la comprensión del Estado como fenómeno político que ha permitido a la izquierda superar la visión clásica del Estado  como ente monolítico y sin fisuras en su interior, manejado por una sola clase y a su antojo. Pero de este llamado a estar atentos de la complejidad, tensiones y “fisuras” del bloque de poder dominante, para su posible aprovechamiento  por los sectores subordinados, no se concluye que estemos obligados siempre a tomar partido en el conflicto intra o interclasista al interior del bloque de poder (fisuras), ni menos, como en el caso colombiano, a estar eternamente optando “por el mal menor”. Solo un análisis especifico y particular del Balance de fuerzas sociales en cada sociedad, que conduzca a  determinar la naturaleza y profundidad de las fisuras, además de la capacidad hegemónica (dirección moral e intelectual) nuestra y la del adversario, nos permitiría saber con cierta certeza si las “contradicciones al interior del bloque de poder” realmente pueden ser táctica o estratégicamente aprovechadas.  

Si hubiéramos sacado los 10 millones de votos por el SI, a los que aspiraba Piedad Córdoba en el plebiscito, de seguro hubiera tenido que cumplir su promesa de invitar a rumbiar al Presidente  Juan Manuel Santos.

Ya tenemos suficiente con el cuadro de Lucho Garzón bailando Acerejé con Álvaro Uribe en tarima, descoordinado de pies y manos pero sobre todo ya extraviado irreparablemente de sus banderas de iniciales. No hubiera sido necesario agregarle una fotografía de Piedad  Córdoba –de cuya reivindicación jurídica y sobre todo política nos alegramos profundamente– entrando a “El goce pagano”  del brazo del Presidente para intentar llevarle el paso al desabrido inquilino del Palacio de Nariño. Visión ciertamente insoportable para cualquier mensaje contra-hegemónico.

Pero más allá de lo anecdótico, la imagen interroga por el comportamiento de la izquierda política y social frente al SI del oficialismo…Gramsci no nos perdonaría que en nombre de tal o cual hegemonía termináramos bailando ahora Acerejé con Santos!!

Santiago de Cali, noviembre 2 de 2016

 

TALLER POLÍTICO ESTANISLAO ZULETA

 

Documento enviado por Wilson Arias, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, y integrante del TPEZ.

 

[1] Situación adversa o desfavorable que padece una persona que le produce una aflicción muy grande

[2] Ver: http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/entrevista-clara-lopez-sobre-posconflicto/16634129

[3] Ver: Íntegra: entrevista exclusiva de María Elena Salinas con Timochenko

[4] Ver: http://www.alainet.org/es/articulo/180969

[5] Ver: http://www.semanariovoz.com/2016/10/03/ante-el-gran-reves-serenidad-y-sapiencia-politica/

     Ver: http://www.semanariovoz.com/2016/10/05/mirador-por-que-se-perdio/#more-30517

[6] Reconocida Salsoteca Bogotana

 

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