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ONG colombianas denuncian en Bruselas el acaparamiento y robo de tierras en su país

EFE / El Espectador  

En las dos últimas décadas este acaparamiento, por la fuerza, ha arrebatado a sus propietarios legítimos unos 6,6 millones de hectáreas de cultivos.

Especialistas y campesinos colombianos denunciaron en un debate con eurodiputados que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE y el país andino provoca despojos y concentración de tierras, a menudo por parte de multinacionales europeas arropadas por grupos paramilitares.

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EFE / El Espectador  

En las dos últimas décadas este acaparamiento, por la fuerza, ha arrebatado a sus propietarios legítimos unos 6,6 millones de hectáreas de cultivos.

Especialistas y campesinos colombianos denunciaron en un debate con eurodiputados que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE y el país andino provoca despojos y concentración de tierras, a menudo por parte de multinacionales europeas arropadas por grupos paramilitares.

En las dos últimas décadas este “acaparamiento, por la fuerza, ha arrebatado a sus propietarios legítimos unos 6,6 millones de hectáreas de cultivos” en Colombia, informó el responsable de la organización Coordinación Belga por Colombia (CBC), Stèphane Compère, en un encuentro con la prensa.

Colombia es uno de los países con mayor concentración de tierras a nivel mundial, el 0,4 % de los propietarios acumula el 63 % de la tierra disponible, de acuerdo con esta fuente.

Este despojo hace que los campesinos e indígenas se vean desplazados a otras partes del país, convirtiendo a Colombia, junto a Sudán, en uno de los países con más desplazamientos internos en el mundo, explicó Compère.

Ante la disminución de tierras en países desarrollados se buscan nuevas oportunidades de explotación en África, América Latina o Asia, afirma CBC.

Por su parte, la “UE ha desarrollado políticas que favorecen estas prácticas”, dijo por su parte el investigador belga Manuel Eggen.

“Cuando los beneficios empresariales se meten de por medio, los grupos mayoritarios (de la Eurocámara) se olvidan de que la UE se proclama defensora de los derechos humanos”, puntualizó a Efe Jordi Sebastià, de la coalición Primavera Europea.
Sebastià, se comprometió, junto con Lola Sánchez -eurodiputada por Podemos en el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea-, a ser “incómodos”, si tienen ocasión, durante la visita a Bruselas del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el próximo 4 de noviembre.

Una de los líderes campesinas de Colombia, Marylén Serna, explicó que la flexibilización en los tratados laborales para favorecer la instalación de grandes empresas, la pérdida de autonomía del campesinado o el veto de la utilización de semillas nativas en los cultivos son otras de las repercusiones del TLC.

Serna planteó a la UE la necesidad de crear normas de sanción a las empresas europeas que actúan en Colombia.

“El TLC ha hecho también que se importen productos básicos que ya se cultivaban de manera local en Colombia, como arroz, plátano o pollo y se vendan en el país a precios muy bajos, minando la producción local”, añadió en declaraciones la líder campesina.

“La lucha por la tierra es una lucha en todo el mundo, un problema mundial” a pesar de que en cada lugar tenga naturalezas o causas distintas, recordó, por su parte, la eurodiputada gallega Lidia Senra en un encuentro con la prensa el pasado martes.

“En Galicia, por ejemplo, vemos cómo se están acaparando superficies de tierras agrarias para grandes proyectos mineros o de deforestación”, añadió.

EFE / El Espectador.

 

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