Inicio > Prensa > Actualidad
Actualidad

Columna de opinión
Desde la izquierda
Tomado de El Espectador
Sábado 20 de agosto de 2005

He sido y seguiré siendo de izquierda, aunque nunca he pertenecido -ni perteneceré- a ninguna de sus organizaciones, lo que de paso me da derecho a opinar con toda libertad. Durante muchos años hemos sido estigmatizados, perseguidos, desterrados y asesinados.

Ha sido heroico resistir y persistir, pero también de alguna manera nos ha convertido en pequeños guetos, parcialidades banderizas, o diría casi conventos. La obligación y el derecho a existir y a defendernos nos han vuelto rígidos y dogmáticos. Vivimos en una permanente diáspora que en lugar de renovarnos nos anquilosa. Heredamos una pelea que en Colombia viene sin solución de continuidad desde los años veinte y nos creemos obligados, para no desviarnos del recto camino, a desplegar muy parecidas fórmulas políticas y electorales. Como nos han negado, ignorado y desaparecido, parece que nos contentamos con dejar testimonios históricos, confiando en que el futuro nos reconozca y premie. Algo de Nueva Jerusalén hay aquí. Tenemos, no obstante, una casi maniática tendencia a dividirnos en función de purezas espurias y banales. Nos asumimos incontaminados y calificamos todo gesto de flexibilidad y la heterodoxia como un pecado mortal. Tenemos una fe infantil en que la lucha sólo se hace en la oposición y que el poder corrompe y aniquila. La izquierda ha tenido enfrentamientos memorables, ha puesto miles de muertos y desaparecidos; el sacrificio acumulado en generaciones y generaciones es infinito, pero todo ha sido más testimonial que político. Respetamos sagradamente un código tácito un tanto esquizofrénico que divide en dos al mundo, a la historia, e inclusive a la izquierda. Nos creemos buenos por estar al lado de los débiles. Y por tanto creemos tener siempre razón por estar en contra de los fuertes.

En el momento electoral en que ya estamos, todos los sectores de izquierda hablan de unidad y llaman a cerrar filas. Es una esperanza. Pero cuando se mira bien qué encierran esos términos, la conclusión es decepcionante: cerrar filas, pero detrás de mí; unidad sí, pero alrededor de mi jefe.

Después de este discurso -ordinario, lo acepto-, debo decir que las próximas elecciones presidenciales -habida cuenta de lo que han logrado el Polo y Alternativa- abren una enorme posibilidad. Uribe nos ha unido más que nunca y hay síntomas de que la izquierda puede lograr avances significativos en el futuro inmediato. Sin embargo, agrego, ahora tampoco podemos hablar de un sano equilibrio entre los principios ideológicos y el pragmatismo político. O estamos de un lado o estamos del otro. En el fondo, hoy por hoy, parece ser esta dicotomía el origen de lo que nos separa. Nos disculpamos a priori, pensando que si perdemos por causa de la división, la responsabilidad es de nuestro rival. Hay candidaturas a la Presidencia testimoniales, que de antemano sabemos perdedoras, aunque nos dejan un sabor de pureza en el alma pero una contenida ira en los brazos.

Creo -y deseo- que el Polo y Alternativa lleguen a un acuerdo. No lo veo imposible y los dos movimientos deben sacrificar para no ser sacrificados. Es un presupuesto simple y que no requiere prueba. Sospecho que una fórmula que convenga a Navarro y Gaviria no es tan esquiva como parece. Carlos Gaviria resumió para El Tiempo el programa de unidad de la izquierda: “Es necesario incrementar las relaciones multilaterales, cumplir la promesa del Estado Social de Derecho: erradicar la miseria, la indigencia y reducir la pobreza; y la seguridad democrática hay que buscarla sin menoscabo de los derechos humanos”. ¿Podría Navarro, o cualquier militante de izquierda estar en contra de este programa mínimo? No creo. En los próximos días veremos sin duda un acuerdo político y electoral entre las tendencias que nos constituyen. De su solidez depende el paso siguiente: la alianza con otros movimientos democráticos antirreleccionistas. No se trata de que esa alianza lleve a la izquierda al poder; se trata simplemente de participar en un frente que garantice con plenitud el derecho a la expresión, organización y sobre todo a la búsqueda de entendimientos contra la violencia y la represión. Con franqueza: me parecería perverso impedir una alianza para acumular la fuerza necesaria que eventualmente nos diera el triunfo en 2010. Ni tanto pragmatismo ni tanto fundamentalismo. Aunque la cuestión ya fue planteada por López Michelsen, es oportuno preguntarles a las direcciones del Polo y de Alternativa: ¿Y si hay segunda vuelta, qué?



Más artículos de Actualidad



Galeria Multimedia

  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Caricaturas


Apoyo al paro de los corteros
Banner apoyo minga indigena
Congreso Polo de Rosa
II Congeso Nacional del Polo Democrático Alternativo
Congreso Nacional de Jóvenes
Premio Colombia en línea
Referendo por el agua
Periódico POLO
Bogotá positiva
Gobernación de Nariño
Rendición de cuentas


© Polo Democrático Alternativo
Sede nacional: Carrera 17A No. 37-27
Teléfono: (571) 288 6188
Bogotá - Colombia
info@polodemocratico.net