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Comprobada toxicidad del glifosato en peces nativos de Colombia

Tras 15 años de investigaciones, médicos veterinarios y zootecnistas de la Universidad Nacional de Colombia (UN) constatan los efectos negativos de este herbicida en los sistemas nervioso y respiratorio del yamú, el pez fantasma, el bocachico y la cachama blanca.

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Tras 15 años de investigaciones, médicos veterinarios y zootecnistas de la Universidad Nacional de Colombia (UN) constatan los efectos negativos de este herbicida en los sistemas nervioso y respiratorio del yamú, el pez fantasma, el bocachico y la cachama blanca.

 

Tras 15 años de investigaciones, médicos veterinarios y zootecnistas de la Universidad Nacional de Colombia (UN) constatan los efectos negativos de este herbicida en los sistemas nervioso y respiratorio del yamú, el pez fantasma, el bocachico y la cachama blanca.

Un primer proyecto adelantado por el Grupo de Investigación en Toxicología Acuática y Ambiental (Aquatica) de la UN determinó la alta sensibilidad al glifosato de especies como yamú, propia de los Llanos Orientales, y el bocachico, el pez de mayor importancia económica en Colombia. (lea también: Nuevas secuelas del glifosato)

“Trabajamos controles sin glifosato en el agua y concentraciones de 10 y 30 ppm (partes por millón). En ambos casos hubo un 100 % de mortalidad. Con esos resultados determinamos que estas dos especies son bastante sensibles a la exposición al herbicida”, relató el profesor Jaime González, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, durante su participación en UN Análisis, de UN Radio.

El investigador dijo también que otro proyecto adelantado por el Grupo se centró en verificar los efectos del glifosato en el pez fantasma, una especie ornamental, que se comunica generando ondas eléctricas para alertarse en una situación de riesgo.

“Notamos que la coloración de la sangre cambiaba drásticamente; con la concentración de 90 ppm de glifosato la sangre es muy oscura, indicador de que no se está oxigenando; además, medimos la onda eléctrica de los controles, que era la parte fundamental de este estudio y que estaba entre los 800 y 900 Hertz. Sin embargo cuando empezó a exponerse al glifosato la onda alcanzó los 1.200 Hertz”, señala el docente, quien destaca que cuando este pez emite una onda de tales valores está alertando que hay algo malo en el ambiente.

El tercer trabajo realizado por Aquatica lo realizó la médica veterinaria, Diana Ochoa, quien demostró en pruebas realizadas con yamú y bocachico, que la exposición al glifosato comercial generaba una reacción de estrés oxidativo, el cual es provocado por los surfactantes, que permiten la acción del herbicida en los cultivos, lo que incrementa su toxicidad.

Los resultados de este trabajo se recogen en el libro Efectos tóxicos del glifosato en ictiofauna nativa de Colombia, una de las novedades presentadas por la Editorial UN en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

 

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