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Elecciones 2014: una gran oportunidad para la izquierda colombiana

Por Julián López Mendieta  

En las últimas  décadas ha sido una constante en los países  de América Latina, el desplazamiento de los viejos poderes oligárquicos representados por los partidos tradicionales; por fuerzas nuevas político-sociales, que han traído democracia, soberanía  y lucha por la igualdad. No han sido

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Por Julián López Mendieta  

En las últimas  décadas ha sido una constante en los países  de América Latina, el desplazamiento de los viejos poderes oligárquicos representados por los partidos tradicionales; por fuerzas nuevas político-sociales, que han traído democracia, soberanía  y lucha por la igualdad. No han sido propiamente gobiernos socialistas, ni en esencia anticapitalistas, pero han logrado  conquistas democráticas para los pueblos.

Por ello, las elecciones parlamentarias y especialmente presidenciales del 2014; se presentan como la oportunidad  para la izquierda colombiana, que conjuntamente  con la movilización popular y social, buscaría ser gobierno y ser poder.

El 2014, presenta una situación social de lucha y movilizaciones sociales: el incumplimiento del gobierno santista a los acuerdos firmados en las mesas de concertación con los productores, mantiene en vigencia  sus reivindicaciones y su lucha, lo cual avizora un año de continuo ascenso de la lucha y la movilización. El Paro Nacional Agrario, el movimiento sindical (1), las manifestaciones, las marchas y los bloqueos  de carreteras por campesinos y sectores agrarios, se harán presentes en el presente año en ciudades, regiones y carreteras del país.

La respuesta del gobierno será, la que siempre se ha dado a la movilización popular en Colombia: la criminalización de la protesta, la detención y judicialización de dirigentes, la intimidación con arremetidas de las fuerzas del ejército y el Esmad, y empleo de todo tipo de armas, gases lacrimógenos  desde tierra y aire contra la población y la destrucción de sus carpas, cocinas y depósitos de alimentos. A la izquierda le corresponde, impulsar y apoyar éstas luchas en las regiones y en las organizaciones agrarias y populares (2).
Las jornadas electorales, como parte importante de la lucha política; se convierten también en un escenario apropiado, para el movimiento popular y democrático, conquistar espacios para afianzamiento en las masas, y para su crecimiento con perspectivas reales de la conquista del poder político.

La realidad de la política electoral en Colombia, muestra para los sectores de los partidos tradicionales, un  panorama desconsolador en las elecciones al Congreso el 9 de marzo: el santismo y el uribismo, en diferentes vertientes, se mantiene en la pugna por lograr la mayor votación, en un proceso electoral excluyente, que no ofrece garantías, golpea las minorías; después de una reforma electoral que contó con el silencio y la aceptación de la oposición parlamentaria. Y para las elecciones presidenciales de mayo, no es muy diferente el horizonte que se ofrece: una reelección presidencial con anunciadas aunque precarias mayorías; unos candidatos de sectores de la izquierda, divididos, que no han logrado ponerse de acuerdo en una consulta interpartidista; con la cual se apoyaría a quien lograra la mayor votación y cuyo proceso se podía haber  celebrado en las próximas elecciones parlamentarias  de marzo.

En general, la izquierda, partidos y organizaciones políticas tienen un gran reto y no pueden quedar rezagadas frente a la tarea de unir al pueblo colombiano, para la lucha por el  poder, en el campo electoral. Una gran franja, se ha limitado a  defender la constitución de 1991(3), que se ha visto cuestionada por los poderes omnímodos que se le concedieron al procurador general de la nación, el poder presidencialista-que no fue para nada reformado con relación a la Constitución de 1886-, por el carácter elitista y antinacional mantenido al Ejército colombiano y en general por el neoliberalismo implementado por sus gestores.

Los diálogos por la paz, que se celebran en La Habana nos muestran un programa de paz liberal de un sector de la insurgencia, que sectores de la oligarquía guerreristas no permiten hacer realidad; pueden  llegar a cambiar el panorama político, en cuanto lograr algunos espacios para la oposición política.

En ésta coyuntura, se hace necesario que los partidos y organizaciones populares  y democráticas superen sus diferencias y se ubiquen a la altura del momento histórico que vivimos. Conocer y estudiar nuestra historia y experiencias en las últimas décadas, de Unidad Popular para la lucha  por el poder político; para conformar el Movimiento Político Amplio o una amplia convergencia, con todos  los sectores políticos y sociales cuyos programas estén contra el neoliberalismo, y por consignas democráticas, de justicia  social  y por la soberanía nacional. El presente año, ésa gran Convergencia popular con las movilizaciones agrarias y populares, las protestas, y los logros electorales, sumado a los logros en las mesas de conversaciones con la totalidad de la insurgencia; presentan un espectro político favorable para un nuevo país. Una Asamblea Constituyente Popular y Democrática y/o un Gobierno de Convergencia Democrática y Popular, son el camino para conseguir los cambios estructurales económicos, políticos y sociales que los colombianos reclaman con urgencia. Y la izquierda en Colombia, no puede ser inferior al compromiso que debe y le corresponde cumplir en la historia.

(1) “Muy dura ha sido la lucha sindical contra las empresas multinacionales que saquean las riquezas naturales del país y se benefician del terror y del genocidio sindical, además de evadir impuestos. Algunas de ellas son tan cutres y dañinas para el país y para la clase obrera que hemos exigido que se vayan, como Goldman Sachs, el consorcio Cerrejón (de Glencore-Xtrata) y la Drummond, todas ellas en el sector del carbón que sigue llegando barato al puerto de El Musel gracias al terror paramilitar que les permite sobreexplotar a nuestros mineros y destruir con impunidad el territorio del pueblo indígena Wayúu. En el petróleo y el gas hay conflictos permanentes con la Pacific Rubiales y Gas Natural. En el sector alimentario siguen las persecuciones contra los sindicalistas en Coca Cola y es muy grave lo de Nestlé, acusada de robar con los bajos precios a los campesinos que le suministran materias primas como la leche, denunciada por violar el convenio colectivo y señalada de sacar réditos del terror que segó la vida de Oscar López Triviño, sindicalista asesinado el pasado 2 de noviembre en medio de la huelga de hambre de los obreros. Nestlé había sido denunciada también por el asesinato de Luciano Romero Molina, quien estuvo refugiado en Asturias. También hay conflicto con la multinacional de la seguridad Prosegur de España, que se sumó al carrusel antisindical” artículo:“26 sindicalistas de la CUT han sido asesinados en 2013”. Entrevista a Javier Orozco, sindicalista y coordinador del programa asturiano de derechos humanos.

(2) “Sin embargo los problemas son de carácter estructural y van a seguir mellando y carcomiendo la economía de amplios sectores de la población, no sólo agrarios y del campo, sino de todos los sectores sociales subordinados. El impacto de las políticas económicas neoliberales, especialmente de la aplicación de los TLCs., la reforma tributaria, la entrega de recursos naturales (incluida la tierra) a transnacionales extranjeras y “nacionales”, el impacto de la mega-minería y demás proyectos energéticos, todo y mucho más, está obligando al pueblo colombiano a organizarse y prepararse para nuevas jornadas en donde salgamos unidos a la lucha, ya no con pliegos de peticiones sectoriales sino con consignas políticas de mayor calado para todos los explotados de Colombia”. Colombia: “La fuerza e impacto del Paro Nacional Agrario”. Por Fernando Dorado

(3). “La constitución de 1991…….cuyo mayor logro, no ha sido el imperio de los derechos humanos allí consignados, sino el despojo neoliberal de 6 millones de campesinos, 200.000 muertos políticos exterminados incluidos los 5.000 dirigentes de la Unión Patriótica, un 6% del PIB para el militarismo.” Artículo: “La pequeñez de la grandeza de la izquierda”. Alberto Pinzón Sánchez.

18 de febrero de 2014.

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