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¿Se acabó la función?

Por Octavio Quintero   

A manera de orientación a los lectores, función es, entre otras definiciones, acto solemne, obra teatral o representación de un espectáculo y, además, escándalo o alboroto que se produce en una reunión, según el DRAE.

Al final de toda campaña presidencial quedan muchas cuentas por cobrar,

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Por Octavio Quintero   

A manera de orientación a los lectores, función es, entre otras definiciones, acto solemne, obra teatral o representación de un espectáculo y, además, escándalo o alboroto que se produce en una reunión, según el DRAE.

Al final de toda campaña presidencial quedan muchas cuentas por cobrar,

una especie de portafolio de guerra “sucia” que se compone de acusaciones con  alcance político que se hacen entre los distintos candidatos y que, una vez pasado el debate quedan ahí, a la espera de otra campaña para volver a desempolvar, y punto.

Dos denuncias de la pasada campaña alcanzaron los estrados judiciales: la del hacker Sepúlveda que va perdiendo interés poco a poco y la de J.J. Rendón y Germán Chica, los asesores de Santos y su participación en subrepticia negociación con el cartel de “Comba”, con 12 millones de dólares de comisión de por medio, que inexplicablemente se frenó después de unos cuantos fogonazos mediáticos, como si eso no tuviera mayor interés.

En aras de la verdad, esa que tanto buscamos camino a la paz, fuera bueno que se prosiguieran estas averiguaciones a ver si también las víctimas de estas graves acusaciones que, para el caso seríamos todos los colombianos, tenemos derecho a saber la verdad.

Otra más: También la de los topes de gastos de campaña mereciera alguna investigación seria por parte del Consejo Electoral, de la Procuraduría, de la Contraloría y de la Fiscalía.

No puede ser que denuncias como la de la exdirectora de la DIAN, Fanny Kertzman, en la revista Dinero.com, de que el presidente Santos se gastó más de 30.000 millones del presupuesto nacional en publicidad de su campaña reeleccionista camuflada con las negociaciones de paz, no ameriten al menos una lupa a ver qué tan cierta es la denuncia… Amén de pedirle a la columnista que aclare en lo pertinente su aseveración, tal cual se hizo con el expresidente Uribe cuando afirmó que a la campaña de Santos en el 2010 habían entrado dineros del narcotráfico.

Actitudes como éstas, es lo que hace extremadamente sospechosa la rectitud de la justicia en Colombia, y no se requiere ninguna reforma para pedirle a los entes de control y vigilancia que procedan en consecuencia:

1. La Fiscalía: ¿Por qué no llama a la señora Kertzman a que funja como testigo del caso en que ella afirma que el presidente se gastó 30.000 millones de pesos del presupuesto nacional en su campaña reeleccionista?… $30.000 millones son más de 15 millones de dólares; más de 7 veces de lo que dijo Uribe que había entrado del narcotráfico en la campaña del 2010… Para el caso, es tan inmoral que se sustraiga dinero del presupuesto público para una campaña política como que a una campaña política ingresen dineros del narcotráfico: ¿o no?

2. El Consejo Electoral: También podría llamar a la señora Kertzman con el mismo propósito. Y además, correr pliego de cargos al gerente de la campaña de Santos con el fin de que aclare lo pertinente a las denuncias que no son solo de Uribe, quien para el caso, dicen, “no tiene autoridad moral”, sino muchas otras insignes personas, como la que se viene mencionando.

3. Procuraduría y Contraloría: los entes de vigilancia administrativa y fiscal también tienen velas en el entierro. ¿Qué tanto han avanzado? ¡Digan algo!, por favor.

4. Los medios de comunicación: ¿Por qué apagaron los reflectores una vez concluida la campaña presidencial? ¿Ya esto y aquello, y otras menudencias no son noticia? ¿No tiene importancia en este proceso de la verdad que tanto requerimos para aclimatar la paz?

No puede ser que en asuntos de tanta monta se pueda aplicar ese principio de “perdón y olvido” sin que haya verdad de por medio y reparación de víctimas. La analogía es perfectamente válida, con más veras, si de lo que se trata en este caso también es una guerra contra la corrupción, tan dañina, tan cruel y despiadada que el mismísimo papa Francisco, en uno de sus primeros mensajes a la cristiandad decía: … “¡Cuanto mal hacen los corruptos… que el Señor nos libere de caer en ese camino de la corrupción”,  y recordaba que el apóstol Juan decía que los corruptos “son el anticristo, están en medio de nosotros, pero no son de los nuestros”.

10 de julio de 2014.

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