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Nacional

La indignación de los dignos

Por Octavio Quintero  

Los indignados campesinos y pequeños y medianos empresarios del sector agropecuario se suman a la lista de engañados por Santos en su campaña reeleccionista.

Si alguien se diera maña en elaborar el catálogo de promesas de campaña presidencial incumplidas, probablemente llegaría a la conclusión de que su reelección, por la promesa de continuar con los diálogos de paz de la Habana, nos está saliendo muy cara.

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Por Octavio Quintero  

Los indignados campesinos y pequeños y medianos empresarios del sector agropecuario se suman a la lista de engañados por Santos en su campaña reeleccionista.

Si alguien se diera maña en elaborar el catálogo de promesas de campaña presidencial incumplidas, probablemente llegaría a la conclusión de que su reelección, por la promesa de continuar con los diálogos de paz de la Habana, nos está saliendo muy cara.

En efecto, la primera reunión de la dirección nacional de delegados de Dignidad Agropecuaria (24 de enero), revela que el gobierno nacional no ha cumplido con buena parte de lo acordado con ellos, en virtud de lo cual se puso fin a ese “tal paro nacional” que Santos no vio sino cuando le explotó en la cara.
 
En su declaración, la Dignidad Agropecuaria, que parece anda en plan de volver a indignarse, sostiene que el gobierno se ha limitado a continuar la promoción de tratados de libre comercio (TLC), como el de la Alianza Pacífico, “que hoy rechazamos decididamente”.
 
En su catálogo de promesas incumplidas, la Dignidad Agropecuaria denuncia que no se han condonado las deudas de los agricultores ni se ha reglamentado la Ley 1731, por medio de la cual se adoptan medidas en materia de financiamiento para la reactivación del sector agropecuario, pesquero, acuícola, forestal y agroindustrial… Ni siquiera la caída de los precios del petróleo permite la rebaja del precio de la gasolina y los fertilizantes.
 
Lo acordado en cuanto a la constitución de mesas de trabajo para atender los reclamos de los agricultores y discutir la relación del agro con la minería, la protección de los cultivos de clima frío, programas para promover la rotación de cultivos y otros puntos acordados para el levantamiento de los paros, no se cumplieron.
 
El Pacto Agrario terminó convirtiéndose en una frustración más para los productores agropecuarios, y lo poco que terminaran haciendo, si lo hacen, será para intentar engatusar de nuevo a miles de productores agrarios en vísperas de la agitación política que se avecina de cara a las elecciones locales: gobernaciones, alcaldías, diputados, concejales y ediles.
 
Y la gente volverá a caer rendida a las promesas de Santos, por las buenas o por las malas, como esa amenaza lanzada por el más preclaro vocero del liberalismo en el Congreso, el senador Horacio Serpa, quien dijo que no se le dará aval a ningún candidato que no haya votado la reelección de Santos.

 

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