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La triste historia del transfuguismo y del oportunismo político: Garzón ahora lucha contra los trabajadores

Por César A. Luque F.  

Dice un viejo refrán, no hay cuña que más apriete que la del mismo palo. La coherencia es quizá la cualidad más escasa entre muchos de los que se dedican a la actividad política en Colombia. Hoy son de un partido, mañana son de otro. Hoy defienden unos postulados, mañana los contrarios, y ni siquiera se ruborizan. Más bien siempre andan sosteniendo que ellos no han cambiado, que siguen defendido lo mismo, aunque a la vista está, que han cambiado de bando. Ese es el caso del actual Ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón y su viceministro, Enrique Borda, que son lo que son, y han llegado a donde están, por los trabajadores, a los que ahora tanto atacan desde sus encumbrados puestos, aunque digan lo contrario. Parece que ahora ese es su comportamiento.

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Por César A. Luque F.  

Dice un viejo refrán, no hay cuña que más apriete que la del mismo palo. La coherencia es quizá la cualidad más escasa entre muchos de los que se dedican a la actividad política en Colombia. Hoy son de un partido, mañana son de otro. Hoy defienden unos postulados, mañana los contrarios, y ni siquiera se ruborizan. Más bien siempre andan sosteniendo que ellos no han cambiado, que siguen defendido lo mismo, aunque a la vista está, que han cambiado de bando. Ese es el caso del actual Ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón y su viceministro, Enrique Borda, que son lo que son, y han llegado a donde están, por los trabajadores, a los que ahora tanto atacan desde sus encumbrados puestos, aunque digan lo contrario. Parece que ahora ese es su comportamiento.

El ministro viene de ser un connotado sindicalista. Integró el Partido Comunista, fue presidente de la Unión Sindical Obrera (USO) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). En el 2002 fue candidato presidencial por el Frente Social y Político, alcanzando la Alcaldía de Bogotá para el periodo 2004 – 2007, siempre con apoyo del pueblo trabajador, hecho que no le impidió hacer un gabinete con el conservatismo y el liberalismo, destacándose eso sí, su administración en salud y educación, teniendo como su secretario privado, al abogado Enrique Borda, abogado de sindicatos y la central, que tras su paso por la Alcaldía se dedicó a la asesoría de varias entidades estatales, llegando al Ministerio del Trabajo en el 2012, cuando era ministro, Rafael Pardo, convirtiéndose así, en una especie de punta de lanza, para la llegada de su jefe, ya no desde la izquierda, a la que dejo hace mucho, sino desde el Partido Verde, donde acompañó a Peñalosa y Mockus.

Garzón tras terminar su periodo de alcalde, empezó su trasegar desde la izquierda hacia la derecha, pasando a integrar el Partido Verde, apoyando el gobierno de Juan Manuel Santos, después que le hubiera ganado la presidencia a su candidato, Mockus. Fue nombrado Consejero para el Dialogo Social, que es algo así, como un cargo con salario, pero sin funciones, de donde paso al ministerio.

Hoy como cuando ejecutaron a los Mártires de Chicago el 11 de noviembre de 1887, el viernes negro, se hace necesario como dijo George Engel que los trabajadores sepan distinguir entre quienes son sus amigos, y quienes sus enemigos, recordando sus palabras antes de ir al cadalso: “Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos”, pudiendo decir hoy, que la dupla Garzón – Borda no está entre los amigos, ya que a Garzón no lo pusieron allí, porque haya sido sindicalista, sino porque ya no lo es, aunque ellos intenten hacer ver lo contrario, tratando de engatusar ingenuos, y hasta directivos sindicales afines a sus propósitos, contra del pueblo trabajador.

Son varias las medidas que han estructurado contra los intereses de los trabajadores, siendo las más recientes, el Decreto Único Laboral (1072 de 2015) por medio del cual reviven facultades ministeriales que la Corte Constitucional había declarado inexequibles, y el borrador de decreto por medio del cual intentan acabar la Estabilidad Laboral Reforzada, que no es sino la garantía que tienen los trabajadores con enfermedades de origen común y laboral, para que no los puedan despedir, sin antes agotar un procedimiento administrativo, a través del cual el trabajador y el sindicato al cual pertenezca, se pueden oponer, y la mayoría de las veces salen abantes. Para contrarrestar esa garantía, pretenden expedir un decreto que crea una especie de “permiso express” para despedirlos, creando causales nuevas de despido, todo dizque para aumentar la productividad de las empresas, como lo dijo el presidente Santos cuando ordenó tomar la medida.

Pero como dicen en la calle, hay gente que tira la piedra y esconde la mano, eso parece que es Garzón, ya que convocado a un debate en la Comisión Primera del Senado, por Alexander López, antes directivo sindical, hoy senador del Polo Democrático Alternativo, además de salir con sus acostumbrados chistes bobos, sostuvo primero que con ese borrador de decreto nada tenía que ver el Ministerio, para luego decir, que fue una empresa contratada por esa entidad, la Eurosocial la que lo había elaborado, pero que de todas maneras para expedirlo, tenían antes que concertarlos con los empleadores, los que lo aplaudirán, y las centrales obreras, que no estoy muy seguro que lo censuren, debiendo los trabajadores, para mayor seguridad, ser los que lo rechacen de manera enérgica. Ya algunos estamos adelantando acciones que impidan su expedición.

Estas medidas me hacen recordar al exministro de Protección Social del gobierno Uribe, Diego Palacios, hoy pagando una condena en la cárcel, si es que la Escuela de Caballería en el Cantón Norte se puede llamar así, que usando las facultades que tenía ese ministerio, que luego declaró inexequible la Corte Constitucional, negó el reconocimiento legal a cientos de nuevos sindicatos, atentando gravemente contra la libre asociación sindical, que parte de la premisa que el Estado no debe, y no puede, intervenir en la creación de un sindicato, donde debe primar la voluntad de quienes los conformen. Ahora esa arcaica norma es revivida por ese decreto, el 1072, hasta ahora impunemente, pudiendo permitir al patrón que se oponga a la creación de un sindicato, o aún al cambio de una Junta Directiva, contrariando la Constitución, que prohíbe revivir normas declaradas inexequibles, como fueron las del Código Sustantivo.

Es Luis Eduardo Garzón de la misma catadura de Angelino Garzón, también comunista en otra época, alto directivo sindical al servicio del capital, como cuando apoyo a Álvaro Uribe en la aprobación del TLC con EE.UU., fue su embajador ante la OIT, y después vicepresidente de Santos, para ahora presentar su candidatura a la alcaldía de Cali en nombre del Partido de la U, acompañado de Roy Barreras y Dilian Francisca Toro, candidata a la Gobernación del Valle por ese mismo partido, con el apoyo del Centro Democrático, del expresidente celebre por estar detrás de las leyes 79 de 1988 (CTA), 50 de 1990 (Reforma laboral), 100 de 1993 (Salud), 789 de 2002 (Flexibilización laboral), reforma pensional de 2005, entre otras, todas normas que a los trabajadores les arrebataron sus derechos, esos que debemos luchar por recuperar, no dejándonos engañar de más traidores. Es obligación de los trabajadores identificar a sus amigos y también a sus enemigos.

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