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‘Mi objetivo será una Bogotá libre de pobreza’: Clara López

Por Yesid Lancheros / El Tiempo  

La candidata del Polo Democrático promete crear una universidad nocturna, pública y gratuita.

Con el apoyo del Polo Democrático y una confluencia de sectores de izquierda, entre ellos los progresistas que respaldan al alcalde Gustavo Petro, Clara López Obregón busca llegar a la alcaldía de Bogotá.

Durante el segundo semestre del 2011 ocupó el cargo de alcaldesa designada de la ciudad, en medio de la turbulencia desatada por el ‘carrusel’ de la contratación, cuando el entonces alcalde Samuel Moreno salió del Palacio Liévano y fue enviado a prisión.

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Por Yesid Lancheros / El Tiempo  

La candidata del Polo Democrático promete crear una universidad nocturna, pública y gratuita.

Con el apoyo del Polo Democrático y una confluencia de sectores de izquierda, entre ellos los progresistas que respaldan al alcalde Gustavo Petro, Clara López Obregón busca llegar a la alcaldía de Bogotá.

Durante el segundo semestre del 2011 ocupó el cargo de alcaldesa designada de la ciudad, en medio de la turbulencia desatada por el ‘carrusel’ de la contratación, cuando el entonces alcalde Samuel Moreno salió del Palacio Liévano y fue enviado a prisión.

Ahora, López busca dirigir los destinos de Bogotá, elegida por el voto popular.

¿Por qué la gente en Bogotá debería votar nuevamente por la izquierda, teniendo en cuenta que en los últimos años han protagonizado graves escándalos de corrupción y han afrontado serias críticas por problemas de gestión pública?

Es fundamental profundizar los cambios sociales en Bogotá. De eso se trata la democracia. No voy a decir que no ha habido profundos errores, y la corrupción ha sido el principal de ellos, al igual que dificultades en la gestión que son enteramente subsanables. Sin embargo, no se puede negar que la democracia y la Constitución ordenan un Estado social de derecho, y eso es lo que se está construyendo en Bogotá desde el Distrito.

Los últimos tres gobiernos se han esmerado en avanzar en el derecho a la educación, la salud, el cuidado de la niñez, el derecho a la vida y la adaptación al cambio climático. Una ciudad incluyente, ambientalmente sostenible e integralmente segura es lo que exige la Constitución Nacional, y nosotros somos los únicos que, tanto en teoría como en práctica, promovemos ese programa social.

La última vez que el Polo estuvo en el poder se dio el ‘carrusel’ de la contratación. ¿Cómo garantizar que eso no se repita si el Polo regresa al poder?

El tema no es si vuelve el Polo. En ese nefasto ‘carrusel’ estuvieron metidos, infortunadamente, prácticamente todos los partidos, atentando contra las buenas costumbres y el erario. Lo que tenemos es un problema estructural, y no solamente en la ciudad sino en el país. Por eso, cuando estuve en la alcaldía analicé el tema con expertos y lo que concluimos es que se deben fortalecer los controles internos en la administración distrital. Necesitamos prevención y tenemos que ponerle dientes a la Veeduría Distrital, para que cree un verdadero ‘bloque de búsqueda’ de prevención de cualquier acto de corrupción, despilfarro e ineficiencia. Para ello hay que darle funciones sancionatorias a la Veeduría, como la capacidad de suspender procesos licitatorios. Así mismo, hay que impulsar la participación ciudadana en la interventoría y buscar un pacto de transparencia con el sector privado, porque para que haya corrupción se necesitan dos.

Algunos sectores políticos dicen que los electores van a castigar a la izquierda en esta oportunidad. ¿Usted qué piensa?

Esta campaña, sin lugar a dudas, ha estado rodeada de la promoción de ese concepto. A mí me votaron en las elecciones presidenciales y en la ciudad obtuve 500.000 votos, de los dos millones que saqué en el plano nacional. El castigo fue en las elecciones de hace cuatro años, y yo creo que eso ha sido superado. Hoy lo que ha habido es un trato desequilibrado frente a los otros candidatos y buscan ponerme una mala luz, endilgándome culpas ajenas, algo que no ha sucedido con los demás candidatos, quienes han recibido un tratamiento bastante benigno.
¿Qué es lo que más la motiva a ser alcaldesa?

Un profundo sentido de justicia que me ha acompañado desde mi niñez. He sido académica, he estudiado mucho y cuando pasé de la cátedra a la política encontré la gran diferencia entre pontificar y hacer. Solamente a través de la gestión de gobierno se pueden sacar adelante esas ideas de justicia social. Por eso quiero ser alcaldesa. Sueño desde niña con un país en paz, donde los niños y las niñas no pasen hambre y no crezcan en pobreza. Hoy estamos en condiciones de eliminar la pobreza en Bogotá, y ese será mi principal objetivo: una Bogotá libre de pobreza.

Usted empezó liderando las encuestas y ha venido bajando. ¿Qué pasó?

Mis críticas a las encuestas empezaron cuando estaba arriba. Las he criticado desde el comienzo porque no se están haciendo de manera acertada. El tema de las encuestas es más profundo de lo analizado hasta ahora y por eso me dirigí al Consejo Nacional Electoral (CNE) con el fin de que se empiece a tomar en serio.

Si gana la alcaldía, ¿qué haría de diferente frente a lo que hemos visto en los últimos años?

He tenido una máxima siempre: el trabajo en equipo es el que da el máximo fruto, pero para que el equipo funcione el líder tiene que estar en disposición de hacer todo lo que le exige a su equipo. Habrá un liderazgo muy fuerte en todos los emprendimientos de la administración.

¿Y cómo sería su estilo de gobierno?

Colombia tiene que trascender esa polarización. Soy una mujer convocante, amiga del diálogo. La búsqueda de consenso, con firmeza, es la mejor manera de gobernar.

¿Cuál será su gran proyecto en la alcaldía?

Crear una universidad pública nocturna y gratuita en los 60 megacolegios de la ciudad. Vamos a utilizar esas instalaciones para montar un centro educativo con programas técnicos, tecnológicos y profesionales, abierto a los jóvenes, a las mujeres cabeza de familia que abandonaron sus estudios y a los adultos mayores que tienen inquietud intelectual.

En los recorridos por los barrios, ¿qué es lo que más le preocupa a la gente?

La seguridad, con varias manifestaciones: está la preocupación por el entorno y el robo de celulares, pero también la inseguridad de un modelo económico que precarizó el empleo, o la inseguridad de muchos sectores populares que viven en entornos sometidos a riesgos de calamidad pública, como deslizamientos e inundaciones. Entonces, cuando yo hablo de seguridad, siempre digo que debe ser integral y que aborde todos esos elementos.

¿Cómo va a atacar el fenómeno del microtráfico en la ciudad?

En el país se hizo mucho para combatir la droga y el fenómeno fue disminuyendo, pero pensaron que no había nada que hacer en las ciudades, que eran los mercados naturales de esa droga que no se exportaba. Pero también está la extorsión, el robo de celulares. Y eso se soluciona desarticulando las estructuras criminales, identificando sus fichas claves y buscándolas, no en el barrio, sino en los penthouse de los edificios, con investigación, inteligencia y con la conjunción de todas las entidades, empezando por la Fiscalía.

¿El tema de la primera infancia poco se menciona, qué propone usted para garantizar su atención?

En los colegios públicos estamos atrasados en la cobertura escolar de cero a tres años, que es la edad más crítica en el proceso de desarrollo del ser humano. Nosotros tendremos nutrición adecuada antes de nacer y vamos a avanzar progresivamente hacia la universalización de los tres grados de preescolar en Bogotá.

¿Cómo piensa combatir esa sensación de pesimismo frente al futuro de Bogotá?

Eso es subjetivo y yo no encuentro ese espíritu de falta de orgullo por la ciudad. La gente, consciente de todos sus problemas, ve a Bogotá con los ojos de la casa propia. Los que vienen de afuera han encontrado aquí una ciudad de oportunidades, los que han nacido aquí se apropian de su ciudad y territorio. Se ha querido pintar una imagen apocalíptica para buscar réditos electorales. Desde la alcaldía voy a liderar una gran campaña de amor por Bogotá. Esta es la ciudad más próspera del país, tiene los menores índices de seguridad, la mejor cobertura de servicios públicos, los más bajos índices de pobreza, de mortalidad infantil, de mortalidad materna. Bogotá es una ciudad que se podría comparar, en su estructura de calidad de vida, con cualquier ciudad grande europea o de Estados Unidos. La gente no aprecia lo que tiene a la mano, por lo que le gusta mirar lo que tiene el vecino. Y si mira al vecino, en muchos aspectos no está mejor, sino peor que Bogotá.

¿Con quiénes piensa gobernar si gana la alcaldía?

Inicié la campaña abriendo los espacios para una gran convergencia democrática. Para gobernar a Bogotá en el posconflicto diría que lo que se necesita es reemplazar esa cultura de la polarización y la estigmatización por un esfuerzo de remar todos en la misma dirección.

¿Cómo ha sobrellevado esta campaña en su vida personal?

Hemos tenido dificultades, pero esas sí son externas a la campaña. Mi esposo, Carlos Romero, que es mi compañero de luchas y quien está encargado de la organización electoral, ha sufrido graves quebrantos de salud, y hemos tenido que sobrellevar eso con muchas dificultades por las exigencias de una campaña.

A mí me duele no estar con él cuando está delicado de salud, aunque en las hospitalizaciones he procurado pasar las noches en la clínica. La fuerza de la esposa tiene que ayudar a curar al enfermo, entonces he tenido que hacer un esfuerzo anímico muy fuerte, y pienso que he logrado un buen balance. Gracias a Dios ya salió de la clínica y lo veo al otro lado.

¿Usted se siente ganadora?

Completamente, porque le llegó el tiempo de la mujer a esta sociedad. Las mujeres nos estamos empoderando en todos los caminos de la vida.

¿Cuál sería su primer acto de gobierno?

Convocar a un consejo de seguridad para echar a andar una política integral de desmantelamiento del crimen organizado. Eso no da espera. También hay que firmar un convenio para que la Agencia Nacional de Infraestructura adelante la licitación para construir el metro, mientras el Distrito estructura su institucionalidad para ese proyecto. Yo dejaría que la obra la adjudique el Gobierno, es lo más correcto, porque ellos son los que ponen el 70 por ciento de los recursos.

Finalmente, si mañana se encuentra frente a frente con Samuel Moreno, ¿qué le diría?

Que lamento mucho todo lo que ha sucedido, que lo lamento por mí, lo lamento por él y lo lamento por Bogotá.

El Tiempo, Bogotá.

 

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