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Banco HSBC: muy grande para ser multado

Por Eric Toussaint / Red Voltaire  

El HSBC ha colaborado con los carteles de la droga de México y Colombia en el blanqueo de dinero por un monto de 881 millones de dólares.

El caso del banco británico HSBC constituye un ejemplo suplementario de la doctrina “demasiado grandes para ser encarcelados”. En 2014, el grupo mundial HSBC (Hong Kong Shanghai Banking Corporation) empleaba a 260.000 personas, está presente en 75 países y declara 54 millones de clientes.

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Por Eric Toussaint / Red Voltaire  

El HSBC ha colaborado con los carteles de la droga de México y Colombia en el blanqueo de dinero por un monto de 881 millones de dólares.

El caso del banco británico HSBC constituye un ejemplo suplementario de la doctrina “demasiado grandes para ser encarcelados”. En 2014, el grupo mundial HSBC (Hong Kong Shanghai Banking Corporation) empleaba a 260.000 personas, está presente en 75 países y declara 54 millones de clientes.

En el transcurso del último decenio, el HSBC ha colaborado con los carteles de la droga de México y Colombia, responsables de decenas de miles de asesinatos con armas de fuego, y en el blanqueo de dinero por un monto de 881 millones de dólares. Las relaciones comerciales del banco británico con los carteles de la droga han perdurado a pesar de decenas de notificaciones y de advertencias por parte de diferentes agencias gubernamentales de Estados Unidos (entre ellas, la OCC (Office of the Comptroller of the Currency, Oficina del Controlador de la Moneda). Los beneficios obtenidos han conducido al HSBC no sólo a ignorar las advertencias sino, además, a abrir ventanillas especiales en sus locales de México, en los que los narcotraficantes podían depositar cajas llenas de dinero en efectivo para facilitar el proceso de blanqueo. A pesar de la actitud abiertamente provocadora del HSBC hacia la ley, las consecuencias legales de su colaboración directa con organizaciones criminales fueron prácticamente nulas. En diciembre de 2012, HSBC tuvo que pagar una multa de 1,9 miles de millones de dólares –es decir, el equivalente a una semana de ingresos del banco– para dejar cerrado el asunto del blanqueo. Ni un solo dirigente o empleado ha sido puesto ante la Justicia, aunque la colaboración con organizaciones terroristas o la participación en actividades ligadas al narcotráfico están condenadas con cinco años de prisión. Ser dirigente de un gran banco da carta blanca para facilitar, con total impunidad, el tráfico de drogas duras u otros crímenes.

El International Herald Tribune (IHT) ha realizado una investigación para conocer qué debates habían tenido lugar al respecto en el seno del Departamento de Justicia. Según las informaciones obtenidas por el periódico, varios fiscales querían que el HSBC se declarara culpable y reconociera así que había violado la ley que le obligaba a informar a las autoridades sobre la existencia de transacciones superiores a 10 mil dólares identificadas como dudosas. Esto habría debido conllevar la retirada de su licencia bancaria y el fin de las actividades del HSBC en Estados Unidos. Tras varios meses de discusiones, una mayoría de los fiscales tomó otro camino y decidió que no haría lugar a perseguir al banco por actividades criminales, pues era preciso evitar su cierre. Convenía incluso evitar ensuciar demasiado su imagen. A la multa menor de 1,9 miles de millones de dólares se le añade entonces una especie de período de prueba: si, entre 2013 y 2018, las autoridades tienen la prueba de que HSBC no ha puesto fin definitivamente a las prácticas que han provocado la sanción (no es una condena), el Departamento de Justicia podría contemplar reabrir el expediente. En definitiva, la medida puede ser resumida así: “Pequeño diablillo, danos una semana de tu paga y que no te pillemos de nuevo en cinco años”. Tenemos aquí un ejemplo evidente de la fórmula “demasiado grande para ser condenado”.

En julio de 2013, en una comisión senatorial que trataba el asunto del HSBC, Elizabeth Warren, una senadora demócrata del Estado de Massachusetts, puso a prueba a David Cohen, representante del Ministerio de Finanzas, en el que ocupa el puesto de subsecretario responsable de la lucha contra el terrorismo y el espionaje financiero. Grosso modo le planteó lo siguiente: “El gobierno de Estados Unidos se toma muy en serio el blanqueo de dinero (…). Es posible cerrar un banco que se ha visto implicado en el blanqueo de dinero, se puede prohibir a determinados individuos el ejercicio de una profesión o una actividad en las finanzas, y alguien puede ser enviado a la cárcel. Sin embargo, en diciembre de 2012, el HSBC confesó haber blanqueado 881 millones de dólares procedentes de los carteles mexicanos y colombianos de la droga, y el banco ha admitido también haber violado las sanciones. HSBC no lo ha hecho sólo una vez, sino de forma reiterada. HSBC ha pagado una multa pero ningún individuo ha sido expulsado de la profesión bancaria y no se ha oído hablar de un posible cierre de las actividades del HSBC en Estados Unidos. Querría que nos respondería a la siguiente pregunta: ¿cuantos miles de millones de dólares debe blanquear un banco antes de que se considere la posibilidad de cerrarlo?”. El representante del Tesoro salió por la tangente afirmando que el expediente era demasiado complejo para emitir una opinión. La senadora prosiguió, declarando que cuando un pequeño vendedor de cocaína es atrapado va a la cárcel por varios años, mientras que un banquero que blanquea centenares de millones de dólares de la droga puede volver tranquilamente a su casa sin temer nada de la Justicia. Este extracto de la audiencia está disponible en vídeo y vale la pena visionarlo.

Stephen Green, patrón de HSBC (2003-2010) convertido en ministro británico de Comercio (2011-2013), es una figura emblemática. Su biografía constituye una ilustración viva de la relación simbiótica entre las finanzas y el gobierno. Incluso va aún más lejos, pues no contento con servir lo mejor posible a los intereses del gran capital, en tanto que banquero y luego ministro, es asimismo pastor de la Iglesia Anglicana oficial. Ha escrito dos libros sobre ética y negocios, uno de ellos, titulado ¿Servir a Dios? ¿Servir a Mammón?  El título del libro remite en particular al Nuevo Testamento: “Ningún hombre puede servir a dos dueños: pues siempre odiará a uno y amará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a Mammón”. Mammón representa la riqueza, la avaricia, la ganancia, el tesoro. Se encuentra esa palabra en arameo, en hebreo y en fenicio. A veces Mammón es asociado con Satanás. En cuanto a Stephen Green, es honrado por las más altas autoridades universitarias y es manifiestamente intocable. Vix lucide deciperet incredibilite.

Red Voltaire

 

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