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El mejor de todos

Por José Arlex Arias Arias  

Diferentes estudios indican que la elección de un congresista tiene “inversiones” de cerca de tres mil millones de pesos, lo que da idea del alto grado de corrupción que implica obtener dicha curul. Con ese dinero se le hace todo tipo de triquiñuela al elector, desde comprar su voto hasta las campañas de manipulación. Esa “inversión”, según la competitividad y rentabilidad neoliberal, debe tener una tasa interna de retorno que cubra el capital más su ganancia.

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Por José Arlex Arias Arias  

Diferentes estudios indican que la elección de un congresista tiene “inversiones” de cerca de tres mil millones de pesos, lo que da idea del alto grado de corrupción que implica obtener dicha curul. Con ese dinero se le hace todo tipo de triquiñuela al elector, desde comprar su voto hasta las campañas de manipulación. Esa “inversión”, según la competitividad y rentabilidad neoliberal, debe tener una tasa interna de retorno que cubra el capital más su ganancia.

De ahí se entiende por qué una mayoría de congresistas no desempeñan el papel de defensores del interés colectivo sino del de particulares, a los que benefician con las diferentes enmiendas constitucionales y leyes. Es casi un imposible que aspirantes por fuera de esa forma de actuar puedan ocupar un escaño en ese establecimiento llamado Congreso de la República; ya que, además, corren el peligro de que en el propio escrutinio le escatimen su esfuerzo.

Ese “establo” tiene personajes que caen en actuaciones degradantes; algunos investigados, no por estar al frente de la producción de leyes y debates de control político, sino por actuaciones al margen de la ética que rayan con la criminalidad. Todos los días nos despertamos con una nueva noticia al respecto. Lo grave es que estos señores, en forma directa o por persona interpuesta y elección tras elección, vuelven y capturan la curul. Como en el “gatopardismo”, todo cambia para nada cambiar; o mejor, sí: algunas modificaciones que se dan o que se pretenden, como en el caso de la maquillada Reforma al Equilibrio de Poderes, tienen el tinte de restricción para que no vuelvan a ser elegidos quienes se apartan del modus operandi o para evitar que nuevos grupos de opinión puedan incursionar en ese nivel político. Se tiene que tener mucha capacidad intelectual, principios éticos, transparencia y valor civil para que un “padre de la patria” no se tuerza ante las dádivas que se les ofrecen.

De acuerdo con Cifras y Conceptos Opinión 2014, que hace la medición sobre los líderes políticos en todo el país, realizada entre julio 8 y septiembre 19 de este año, el mejor congresista es Jorge Robledo, con un 34%. Son muchas las veces que Robledo ha obtenido esta distinción desde que fue elegido senador por primera vez en el año 2002 por el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario –MOIR–, curul que ha ratificado en 2006, en 2010 –con la máxima votación del Polo democrático Alternativo– y en 2014, con la máxima votación del país.

El senador Robledo ha ejercido su vida política entre Ibagué –donde nació en 1950–, Manizales y Bogotá, toda ligada al MOIR. Es un arquitecto de la universidad Los Andes, caracterizado por ser uno de los miembros de la oposición más críticos con el gobierno del expresidente Álvaro Uribe y del actual presidente Juan Manuel Santos. Ha liderado la oposición a los Tratados de Libre Comercio entre Colombia y diferentes potencias mundiales. Libra una lucha incansable contra el neoliberalismo y la intervención extranjera, y por la defensa de los derechos y las libertades democráticas, la defensa del trabajo, la producción nacional, la educación y la salud pública. También ha sido protagonista de los más grandes debates de control político. Robledo defiende el programa de su partido: “El Polo debe ser ‘nini’: ni con Santos ni con Uribe… ¡Espero que el Polo no vaya a perder su rumbo!”

arlexariasarias@yahoo.com

Cartagena.

 

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