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François Hollande borra a la izquierda

Por Lénaïg Bredoux / Mediapart.fr  

El presidente de la República Francesa asumió el martes una política basada en ayudas –más de 30 000 millones de euros recibirán las empresas– y recortes del gasto público.

Fue hace dos años. Toda una eternidad. Entre el discurso del candidato François Hollande en la localidad de Le Bourget (cerca de París) y su rueda de prensa como presidente de la República hay mucho más que diferencias sutiles: supone una auténtica ruptura.

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Por Lénaïg Bredoux / Mediapart.fr  

El presidente de la República Francesa asumió el martes una política basada en ayudas –más de 30 000 millones de euros recibirán las empresas– y recortes del gasto público.

Fue hace dos años. Toda una eternidad. Entre el discurso del candidato François Hollande en la localidad de Le Bourget (cerca de París) y su rueda de prensa como presidente de la República hay mucho más que diferencias sutiles: supone una auténtica ruptura.

El pasado martes 14 de enero, el jefe del Estado anunció su intención de continuar con la política económica puesta en marcha hace año y medio, al otorgar ayudas adicionales a las empresas por valor de 30 000 millones, mientras anuncia una nueva cura de austeridad. Y todo ello, pese al riesgo de ruptura definitiva con una parte de su electorado.

En aras del «pacto de responsabilidad», al que se refirió en su discurso del 31 de diciembre, François Hollande prevé eliminar, de aquí a 2015, las cotizaciones familiares que pagan las empresas, lo que se traduce en unos 30 o 35 000 millones de euros. Y puesto que también pretende reducir el déficit público, ha anunciado un nuevo programa de reducción del gasto del Estado, de las colectividades sociales y de la Seguridad Social. En total, supone una rebaja en el gasto, en los próximos tres años, de 50 000 millones de euros. Una suma nada desdeñable, que se suma al recorte de 15 000 millones previsto para 2014.

Para muestra de la importancia de este « pacto », baste un botón. En primavera se presentará en el Parlamento un texto que recopilará dichas medidas, con las que el Gobierno se muestra comprometido. « No se trata de ir por otro camino, se trata de ir más rápido, de ir más lejos, de acelerar, de profundizar. En 2014, Francia no solo debe retomar la senda del crecimiento, que comienza a dibujarse, sino que este crecimiento ha de ser lo más vigoroso posible. Y solo lo conseguiremos con ayuda de todos y especialmente de las empresas, sin las que no puede haber creación en empleo a largo plazo », justificó François Hollande ante casi 600 periodistas en el Elíseo.

Desde su llegada al poder, en mayo de 2012, y especialmente desde el otoño de 2012 y con el anuncio del « pacto de competitividad » que permitió la rebaja impositiva a las empresas por valor de 20 000 millones, el presidente de la República ha optado por la política de la oferta, sin la cual hay que replantear los márgenes de las empresas para que creen más empleo. Sin embargo, es la primera vez que François Hollande lo asume abiertamente.

«Es hora de poner remedio al problema principal de Francia: la producción. Sí, la producción. Necesitamos producir más, tenemos que producir mejor. Por eso es necesario tomar medidas relacionadas con la oferta. ¡Sobre la oferta! Lo que no es contradictorio con la demanda. La oferta crea demanda», dijo el jefe del Estado durante su intervención inicial de 40 minutos. Este modelo está inspirado directamente en los trabajos del economista liberal del siglo XIX Jean-Baptiste Say.

A cambio, François Hollande reclama a las empresas « contrapartidas », establecidas en todo el país, pero « definidas por ramas profesionales ». Se traducirán, según el presidente, « en creación de empleo, en inserción juvenil, en dar empleo a las personas de más edad, de la calidad del empleo, de la formación, de la apertura de negociaciones sobre las remuneraciones y la modernización del diálogo social ».

En este marco, prometió la creación de un nuevo organismo denominado ni más ni menos que « observatorio de las contrapartidas ». El martes, François Hollande dio muestras de su querencia por este tipo de comités, ya que también anunció el nacimiento de un « consejo estratégico del gasto » en el Elíseo y el de un « consejo de la atractividad ». Todo un campo léxico que toma prestado a los tecnólogos que le rodean y a un baño de cultura liberal.

Se trata también de la primera vez que se reivindica sin rodeos «socialdemócrata». En su última conferencia de prensa de mayo de 2013, prefirió limitarse a hacerse llamar socialista. « Me pregunta quién soy. Se trata de una pregunta tremenda. Soy socialista. ¿Necesito hacerme llamar socialdemócrata? ¿Sería mejor ser socialdemócrata? Resulta que he dirigido durante años el Partido Socialista, no he hablado de partido socialdemócrata. Eso es porque creo en ciertos valores. Me he convertido en presidente de la República. Estoy, por tanto, al servicio de Francia. Así que, soy un socialista que quiere que Francia salga ganando. »

Las reacciones a las palabras de Hollande no se han hecho esperar. Las miradas están puestas en el ala más a la izquierda del PS. « François Hollande comenzó diciendo: “No se trata de cambiar de camino…” Es decir, que continúa en el error », se lamenta el diputado Pouria Amirshahi. «Continúa con la política de la reducción de las cotizaciones que se puso en marcha hace 30 años en nombre de la lucha contra el paro, que lleva hace 30 años que no ha parado de subir. La patronal lleva la voz cantante en una forma de hacer política que solo responde a sus intereses».

La apuesta política de François Hollande en este comienzo de curso solo puede desconcertar un poco más a parte de su militancia y de su electorado, ya decepcionado desde hace y medio. Si el presidente logró convencer durante la campaña de que la primera fase de su quinquenato sería difícil pero que dedicaría la segunda parte del mandato a la redistribución (un mandato más a la izquierda, por lo tanto), lo cierto es que no ha vuelto a hablar de ello. Se ha limitado a decir: «Ya llegará».

Mientras defiende haberse alejado de su discurso de Le Bourget, la comparación entre los dos discursos apenas deja lugar a dudas. «El 22 de enero de 2012, François Hollande citaba ante sus partidarios encendidos una frase de William Shakespeare: “Han fracasado por no haber comenzado por el sueño”».

Sin embargo, el presidente de la República solo tiene que hacer una comparación: a lo largo de su rueda de prensa, solo citó una fecha, la de 2017, pasando por alto las elecciones primarias, las municipales y las europeas de este año, «tradicionalmente muy difíciles». Hollande sigue creyendo que puede ser reelegido en tres años si el paro retrocede, frente a una derecha que se encuentra hecha añicos.

Mediapart.fr.

 

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