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¡Sandino vive! Ochenta años del magnicidio

Por Hernán A. Ortiz Rivas / Semanario Voz  

Lo importante en la vida militar de Sandino fue su condición de luchador social y político, demócrata y antiimperialista, que lo hizo famoso internacionalmente.

Desde el vientre materno, Augusto Nicolás Calderón Sandino (1895-1934) estuvo enfrentado con la sociedad civil y la política de su tiempo, sociedad dependiente, neocolonial, subdesarrollada, sometida al imperialismo norteamericano. Nació en un pequeño poblado, Niquinohomo, departamento de Mesaya, Nicaragua, “hijo natural”

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Por Hernán A. Ortiz Rivas / Semanario Voz  

Lo importante en la vida militar de Sandino fue su condición de luchador social y político, demócrata y antiimperialista, que lo hizo famoso internacionalmente.

Desde el vientre materno, Augusto Nicolás Calderón Sandino (1895-1934) estuvo enfrentado con la sociedad civil y la política de su tiempo, sociedad dependiente, neocolonial, subdesarrollada, sometida al imperialismo norteamericano. Nació en un pequeño poblado, Niquinohomo, departamento de Mesaya, Nicaragua, “hijo natural”

-expresión denigrante de la ley civil- de una mujer trabajadora doméstica y agrícola, Margarita Calderón, y de un padre mediano terrateniente, Gregorio Sandino.

La primera infancia la vivió junto a su madre, en medio de muchas dificultades económicas y sociales; dedicado a cosechar café, en una ocasión ella fue encarcelada, por sospechas de hurto. En la prisión abortó, en presencia de su hijo Augusto. Su edad infantil, pues, se desarrolló con muchas dificultades, mitigadas desde el momento en que el niño Augusto, a los once años, en plena calle pública, le dijo a don Gregorio que si era su padre, debía reconocerlo, ante lo cual, conmovido por la actitud del niño, hizo su reconocimiento legal y lo llevó a su hacienda, donde pudo educarse y tener comodidades.

José Santos Zelaya

Por ese tiempo, gobernaba a Nicaragua José Santos Zelaya (1893-1909), liberal que introdujo varios cambios progresistas a su país, frenados por los conservadores, apoyados por el imperio norteamericano. Otro personaje de la historia nicaragüense que dejó huella en el joven Sandino fue Benjamín Zeledón, de ideas liberales y firme antiimperialista, asesinado en 1912, cuyo cadáver perforado por bayonetas pudo presenciar Augusto, hecho que lo marcó en su futura lucha contra la reacción conservadora de su patria aliada del imperialismo norteamericano.

En 1921, Sandino se vio obligado a dejar Nicaragua, porque dio muerte a un hombre en circunstancias confusas, iniciando un peregrinaje por Honduras, donde trabajó como guardián de un ingenio azucarero. Al año siguiente partió con rumbo a Guatemala, vinculándose allí a la United Fruit Company como mecánico. Luego se trasladó a México, donde trabajó como mecánico junto a los obreros que lo iniciaron en las ideas revolucionarias y antiimperialistas, imperantes en esa nación. En 1926, como había prescrito el proceso por el homicidio cometido, regresó a Nicaragua, para comprometerse en la lucha antiimperialista y con los gobiernos liberales de su patria.

La historia de Nicaragua

Desde la independencia, la historia de Nicaragua se dividía entre liberales y conservadores, historia penetrada por el imperialismo norteamericano, que llegó a imponer un presidente, el aventurero William Walker, quien intentó anexar Nicaragua al imperio yanqui. En ese ambiente reaccionario, ligado al gobierno de Estados Unidos, Sandino comenzó a formar su ejército de labriegos, artesanos y obreros, para combatir a los gobiernos vendepatrias de Nicaragua, entregados al imperialismo norteamericano.

A lomo de mula con la bandera rojinegra, el general Sandino lideraba al ejército de los pobres, defendiendo una patria libre, soberana, ganando muchas batallas, con algunas derrotas, apoyado a veces por los liberales, que lo traicionaron en varias ocasiones, dejándolo solo en la guerra de los patriotas nicaragüenses.

Demócrata y antiimperialista

Lo importante en la vida militar de Sandino fue su condición de luchador social y político, demócrata y antiimperialista, que lo hizo famoso internacionalmente. Tanto que un célebre escritor francés, Henri Barbusse, lo calificó de “libertador”, “soldado magnífico”, “General de hombres libres”, en carta abierta que le dirigió en 1928. Sandino fue un hombre de acción, de combate, el ciento por ciento de su vida estuvo en campos de batalla, sin que faltasen en su vida las convicciones ideológicas, expresadas en mensajes, proclamas, manifiestos y algunos reportajes.

La vida y la obra de Sandino siguen vivas en su patria, gracias al movimiento político sandinista, que ha llegado al poder del Estado mediante elecciones libres del pueblo nicaragüense. En la historia de nuestra América y del mundo, Sandino es una figura de mucha significación para los pueblos explotados por gobiernos reaccionarios y el imperialismo, particularmente el norteamericano. Con toda razón, Neruda decía: “Sandino era una torre de banderas”, “Sandino era un fusil con esperanzas”.

Terminamos esta breve nota recordando que el general Sandino fue asesinado el 21 de febrero de 1934, es decir, hace ochenta años. Su sacrificio se produjo después de haber estado en la casa de gobierno, en una cena con el presidente Sacaza, por órdenes de un personaje vil y siniestro en la historia de Nicaragua, Somoza, afortunadamente ejecutado por un patriota, Rigoberto López Pérez. No sobra evocar que en el ejército de Sandino combatió un pastuso, Alfonso Alexánder Moncayo, que por méritos militares obtuvo el grado de capitán, fallecido en su patria chica el 7 de enero de 1985, tres días antes de posesionarse en Nicaragua el primer gobierno popular sandinista elegido en elecciones libres de esa gran nación.

Semanario Voz, Bogotá.

 

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