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La justicia por sus propias manos

Por José Arlex Arias Arias  

El pasado mes de julio se incrementaron los homicidios en Cartagena, llegando a 26 las personas asesinadas, mientras que en junio fueron 24. De esos 26 homicidios, 11 los perpetraron los sicarios, 10 se dieron en riñas, 3 en atracos y en los dos restantes aún no se han determinado

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Por José Arlex Arias Arias  

El pasado mes de julio se incrementaron los homicidios en Cartagena, llegando a 26 las personas asesinadas, mientras que en junio fueron 24. De esos 26 homicidios, 11 los perpetraron los sicarios, 10 se dieron en riñas, 3 en atracos y en los dos restantes aún no se han determinado

las causas. La racha en el mes de agosto no se detiene; por el contrario, los hechos violentos son el pan nuestro de cada día, en el otrora “remanso de paz” que era el “Corralito de Piedra”. La población se encuentra cercada por todo tipo de delincuentes y nadie se encuentra seguro. Fleteros, jaladores, “raponeros”, atracadores, “cosquilleros”, rompe vidrios, brinca techos, vuela tapias, bandas criminales, pandillas, crimen organizado y todo tipo de facinerosos han caído como aves de rapiña contra las personas de bien de la ciudad.

Hasta la década de los ochenta del siglo pasado este “Patrimonio histórico de la humanidad” se distinguía por su arraigada solidaridad; eran épocas en las que los mayores protegían a los indefensos, hasta el punto que perseguían al ladronzuelo, le hacían devolver lo robado, le reprendían y luego conducían a los cuarteles de la policía donde lo ponían a limpiar canales y calles polvorientas. La cosa no pasaba, cuanto más, de alguna “muñequera” que le asestaban. Pero como en la canción, los tiempos cambian, y sí que cambiaron para los nativos de esta apacible ciudad, que hoy han convertido en una de las más violentas de la Costa Caribe, quizás hasta de pronto del país; al menos eso indican las cifras que mes tras mes revela el Centro de Observación y Seguimiento del Delito –COSED– sobre muertes externas; ¡qué casualidad, no hay una organización que revele el resto de delitos que se cometen!

Después de cada fin de semana, el siguiente siempre será más violento; vienen los consabidos Consejos de Seguridad, las mismas quejas de las comunidades, los líderes cívicos y populares que exponen su vida tratando de organizar frentes de seguridad mientras otros, por su colaboración con la justicia, van cayendo o tienen que salir desplazados ante la mirada impávida de las autoridades. Esas comunidades denuncian la distribución de panfletos amenazantes, muchas de los cuales se han convertido en realidad, hasta el punto que se habla de la presunción de una limpieza social. A esos atentados, como siempre, no escapan los dirigentes sociales y sindicales. “La situación es muy grave” alcanzan a calificar algunos concejales, lo cual describe la cruda realidad.

Ante estos hechos, en muchos sectores de Cartagena parece que la comunidad se hubiera puesto de acuerdo en reaccionar contra la delincuencia. En los últimos días fueron asesinados por la comunidad dos presuntos atracadores y quemadas siete motocicletas en las que se transportaban facinerosos. Cuando una comunidad llega al punto de hacer justicia por su propia mano, lo cual no es bueno ni permitido por la ley, es porque la situación se ha desbordado. En los barrios San Fernando, Zaragocilla, San José de los Campanos, Daniel Lemaitre, Santa Rita y España, entre otros, así como en los municipios de Turbaco y Magangué, se han presentado los casos más mencionados. ¿Me preguntan por el Alcalde? ¡Bien, muy bien, muchas gracias!

arlexariasarias@yahoo.com

Cartagena, 25 de agosto de 2014.

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