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Múnera y el Polo: otra vez los mejores

Por José Arlex Arias Arias   

En un universo en el que todo se quiere cuantificar, es menester buscar la forma de calificar el desempeño de los dirigentes, no solo los del sector privado, sino que con mayor énfasis el de los funcionarios públicos, bien sea en cargos por nombramiento o de elección popular, puesto que son remunerados con los recursos provenientes de los impuestos de la población o del erario del respectivo ente territorial.

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Por José Arlex Arias Arias   

En un universo en el que todo se quiere cuantificar, es menester buscar la forma de calificar el desempeño de los dirigentes, no solo los del sector privado, sino que con mayor énfasis el de los funcionarios públicos, bien sea en cargos por nombramiento o de elección popular, puesto que son remunerados con los recursos provenientes de los impuestos de la población o del erario del respectivo ente territorial.

Esta herramienta en ninguna circunstancia debe ser utilizada para la persecución a los sujetos, mas sí puede ayudar a controlar la desbordada burocracia que se entroniza en el sector público, o a hacer la mejor elección de los representantes.

La organización no gubernamental Funcicar, “financiada por la National Endowment for Democracy, desde hace más de 6 años viene observando la labor del Concejo de Cartagena”, según dice su información. Para hacerlo, mide variables como la asistencia, permanencia –algunos concejales contestan lista y se van–, participación, actividad normativa y control político. Dándole una cuantificación a cada indicador, saca una calificación anual del desempeño de los concejales del Distrito de Cartagena. El último informe que Funcicar presentó sobre el Concejo corresponde al año 2014, en el que se sesionó en 211 días, con promedio de duración de 1 hora y 20 minutos. La medición más completa es la de las “intervenciones con contenido”, puesto que tiene en cuenta el tipo de argumento utilizado, con lo cual Funcicar deduce la calidad y los tipos de conceptos –tanto en lo jurídico como en lo técnico–, de las intervenciones, propuestas y denuncias, para proceder a cuantificar la actuación del respectivo concejal. Esto no descarta que las otras variables sean importantes.

El desempeño de los concejales de Cartagena en las intervenciones con contenido  fue medido en una escala de 0% a 100%, y nuevamente la puntuación la encabezó el doctor, David Múnera Cavadía con 79%, mismo porcentaje otorgado a su partido, el Polo Democrático Alternativo. Es indudable que esta calificación recae sobre el concejal que ha sacado del marasmo a la Corporación, puesto que con base en sus conocimientos no solo profesionales –abogado, dirigente político y de masas–, sino también de la realidad de la ciudad, ha realizado los debates más trascendentales en esta vigencia del Concejo, convirtiéndose en la revelación no solo por la preparación de sus debates sino por su defensa inquebrantable e insobornable de lo público. Con resaltar al doctor Múnera no se puede tampoco pasar por alto que esta Corporación tiene también otros integrantes importantes, pero Múnera se ha convertido en el que mejor defiende los intereses colectivos y de las comunidades.

Con el concejal Múnera sucede lo que con su amigo personal, el senador Jorge Enrique Robledo: son personajes necesarios en estos recintos del establecimiento, porque asumen la defensa de la población con entereza, conocimiento, capacidad, entrega y convicción. ¡Con varios Múneras en el Concejo y muchos Robledos en el Congreso, podemos cambiar la historia de Cartagena y Colombia!

Cartagena de Indias.

 

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