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Nacional

Desempleo de dos dígitos

Por Eduardo Sarmiento Palacio  

La tasa de desempleo regresó a los dos dígitos ante la sorpresa oficial. Luego de varios años de discrepancia, el desempleo se alineó con el deterioro creciente de la economía.

En la última década el desempleo descendió hasta colocarse por debajo de dos dígitos. La tendencia creciente del empleo se invirtió hace dos años; la creación de puestos de trabajo, que había sido cercana a 700.000 personas por año, bajó a menos de 500.000. Por razones que no han sido bien explicadas, la reducción del desempleo se mantuvo con una caída súbita de la tasa de participación, es decir, con el aumento de trabajadores inactivos.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

La tasa de desempleo regresó a los dos dígitos ante la sorpresa oficial. Luego de varios años de discrepancia, el desempleo se alineó con el deterioro creciente de la economía.

En la última década el desempleo descendió hasta colocarse por debajo de dos dígitos. La tendencia creciente del empleo se invirtió hace dos años; la creación de puestos de trabajo, que había sido cercana a 700.000 personas por año, bajó a menos de 500.000. Por razones que no han sido bien explicadas, la reducción del desempleo se mantuvo con una caída súbita de la tasa de participación, es decir, con el aumento de trabajadores inactivos.

El comportamiento era contrario a la tendencia histórica y en cualquier caso no era sostenible, como lo confirma el aumento del desempleo en los últimos seis meses. En la actualidad la creación de nuevos empleos (230.000 anuales) evoluciona por debajo del crecimiento de la población y la tasa de participación volvió a aumentar. Los dos elementos dispararon el desempleo y regresaron a índices de dos dígitos, que se equiparan con el mal estado de la economía.

No menos dicientes son las cifras desagregadas. El empleo en la industria y la construcción cae más de 5 % y el de la agricultura aumentó menos que la población. La cuantiosa inversión en las carreteras 4G no aparece en las cifras de empleo. La única fuente de ocupación son los servicios inmobiliarios y los hoteles, que se caracterizan por la alta informalidad.

Los hechos despejan cualquier duda sobre la enorme incidencia del déficit en cuenta corriente en la estructura económica. La conformación de un déficit en cuenta corriente a la larga tiene como contraparte un exceso de ahorro y un exceso de oferta de trabajo sobre la demanda. En este contexto, no tienen cabida la política del Banco central de elevar la tasa de interés para bajar la inflación, ni la propuesta del Gobierno y las firmas calificadoras de riesgo de reducir el gasto público y elevar el IVA para reducir el déficit. Las dos prescripciones acentuarían las tendencias contractivas de la economía y terminarían en recesión y desborde del desempleo.

La gran pregunta es por qué Colombia está expuesta a una vulnerabilidad tan grande en el mercado laboral. La tasa de desempleo es la más alta en América Latina y el empleo es altamente sensible a las alteraciones coyunturales de la actividad productiva. La explicación está en el perfil productivo y en la fragilidad del sector externo. El perfil productivo está dominado por la minería, que no genera empleo, y por los servicios que lo hacen en la informalidad, y ambos están expuestas a bajas productividades. Por su parte, la organización comercial está conformada por exportaciones rudimentarias que enfrentan limitaciones de demanda en los mercados externos, importaciones complejas que se adquieren en los países con TLC y dependencia en la inversión extranjera. La economía está expuesta a estructuras comerciales deficitarias que limitan el empleo y precipitan grandes caídas en bajos precios de las commodities.

La solución no está en la infraestructura, que se caracteriza por elevadas necesidades de financiación, baja generación de empleo, y más, no es transable. Tampoco se encuentra en deprimir los salarios; las bajas remuneraciones aumentan la tasa de participación y elevan el desempleo.

La clave para corregir la vulnerabilidad laboral surge del mismo diagnóstico. No será fácil evitar el regreso a la desocupación de dos dígitos mientras persistan el déficit en cuenta corriente y el perfil dominante de la minería y los servicios. La alternativa es una estructura productiva con un perfil sectorial dominado por la industria, la agricultura y la construcción de vivienda, elevado ahorro y superávit en cuenta corriente.

El Espectador, Bogotá.

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