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“Los poderes transnacionales determinaron sus flancos de ataque en los liderazgos femeninos”

Camilla Vallejo volvió a visitar Buenos Aires para participar del cierre del seminario “El pueblo y la política”, en homenaje al intelectual argentino Ernesto Laclau que organizó la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, dependiente del Ministerio de Cultura.

Invitada especialmente por quien fuera la compañera de vida durante 40 años de Laclau, la teórica política belga Chantal Mouffe, Vallejo dio una conferencia titulada “Política y lucha por la hegemonía” en la que repasó los conflictos de Chile y el escenario de las fuerzas progresistas y populares en América Latina.

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Camilla Vallejo volvió a visitar Buenos Aires para participar del cierre del seminario “El pueblo y la política”, en homenaje al intelectual argentino Ernesto Laclau que organizó la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, dependiente del Ministerio de Cultura.

Invitada especialmente por quien fuera la compañera de vida durante 40 años de Laclau, la teórica política belga Chantal Mouffe, Vallejo dio una conferencia titulada “Política y lucha por la hegemonía” en la que repasó los conflictos de Chile y el escenario de las fuerzas progresistas y populares en América Latina.

Remarcó la necesidad de formular una nueva Constitución en Chile para terminar con el legado del texto que dejó Augusto Pinochet antes de dejar el poder, habló sobre la crisis de legitimidad que enfrenta Michelle Bachelet y sobre el asedio de los medios de comunicación a los líderes políticos de la región. En una entrevista con Infonews, también hizo hincapié en la importancia de trabajar, en todos los niveles, para combatir la violencia de género.

En tu discurso, mencionaste que uno de los desafíos de la izquierda es articular demandas respetando las diferencias de cada organización. ¿Cómo se está dando esa dinámica en la Nueva Mayoría de Chile?

Camila Vallejo: La Nueva Mayoría es una coalición de centro a la izquierda. La izquierda está más en el Partido Comunista y en el centro está también un componente conservador dentro de la Democracia Cristiana. Hay una diversidad muy grande que costó unificar pero se logró mediante un programa. Efectivamente, en la aplicación práctica de ese programa en la discusión de un gobierno y de cómo implementa sus reformas, se evidencia quizá una mayor agudización de algunas diferencias en materia ideológica que han sido parte de los debates y las discusiones.

Fuera del mundo del gobierno y los parlamentos, en la izquierda hay movimientos que están fuera de la representación política institucional. Están haciendo política a través de sus distintas luchas y hay una atomización importante, que es histórico, no es algo reciente –es algo que viene antes de la Unidad Popular y que se mostró también en la Unidad Popular- de la falta de capacidad de superar el voluntarismo o la necesidad en primer lugar de tener una identidad propia, de izquierda, para poder demostrarse más de izquierda que otros, en vez de ser capaces de entender que el poder al que se enfrentan –el poder económico, el modelo de desarrollo que se quiere superar- requiere una fuerza social transversal y amplia que aproveche esas diferencias para poder disputar esa hegemonía del poder y del modelo neoliberal. Y eso es un problema permanente y cotidiano en la política chilena.

¿A qué se debe la caída en la popularidad de la presidenta Michelle Bachelet?

Es algo que se dio por muchas razones. Una principal y fundamental fue el caso de corrupción del hijo, que fue un golpe tremendo a la figura de la Presidenta, una deslegitimación sumada a muchos casos de corrupción que se han dado y han agudizado la deslegitimación del parlamento, de los partidos políticos, que ya existía antes, pero que se ha agudizado en este último tiempo.

Ahora, yo creo que, sobre todo, hay que tomar con justa medida la incidencia de los medios de comunicación, los medios de comunicación que dependen de un duopolio, El Mercurio, La Tercera, los canales de televisión… Son brutales las campañas comunicacionales que se dan, la total falta de imparcialidad de los mensajes, de los tiempos que se le dedican a cada relato, a cada posición, la instalación de agenda política que hacen a partir de las encuestas que crean para que la agenda del gobierno de turno en el fondo termine siendo la de administrar lo que las encuestas dicen. Y eso es una realidad en Chile que tiene que ver con que no se han democratizado tampoco los medios de comunicación. Y con que no hemos superado todavía la Constitución política.

En nuestra charla anterior, mencionaste la urgencia de modificar la Constitución de Pinochet. ¿Cómo avanzó ese proceso?

Ese es uno de los ejes programáticos más importantes y a la vez más complejos. Como la Nueva Mayoría es además una coalición bastante diversa, todavía no hay una propuesta única de cómo debe ser el mecanismo para cambiar la Constitución. Nosotros hemos defendido a la Asamblea Constituyente: creemos que es la única manera de darle legitimidad porque es la única manera de que el soberano, que tiene el poder constituyente originario, constituya una constitución, a menos que quiera delegarlo en otro organismo, que para eso tiene que ser consultado a través de un plebiscito. Pero hay otras posiciones que dicen que la Constitución debe ser redactada desde el parlamento. Y eso es algo que no se ha logrado superar, no hay un consenso todavía dentro de la Nueva Mayoría.

Pero sí está el consenso de que se tiene que reformar la Constitución.

Sí, pero no reformar: poder construir una nueva Constitución que supere a la vigente. Pero no solo es importante que los contenidos sean cambiados en su totalidad sino también que el mecanismo que la constituya sea legítimo. Ahí está uno de los problemas fundamentales que debiera resolverse al menos en el proceso constituyente, que es como el proceso previo, de hacer una especie de desarrollo pedagógico constituyente para que la ciudadanía se involucre más en el tema.

NI UNA MENOS

Otro de los temas que atravesaron tu discurso fue el de la violencia de género y el patriarcado. En Argentina, hace unos meses se realizó una marcha multitudinaria para reclamar por el tema. ¿En Chile también es un eje de la discusión público?

Se institucionalizó también esta discusión, no porque era el único espacio en el que se desarrolle, pero era necesario construir un Ministerio de la Mujer y la Equidad de género porque efectivamente hay mucha violencia de género que se traduce no sólo en violencia física sino también psicológica, laboral, comunicacional y en todo nivel, tanto en la relación más de base social como en la relación político institucional. Eso se da en cómo se objetiviza a la mujer y es por lo tanto una causa de lucha de muchas organizaciones feministas que poco a pico involucraron a los hombres, entendiendo que esto no es simplemente equidad de género para favorecer a la mujer sino que también hay violencia de género que sufre el hombre al momento de imponérsele una masculinización o un rol que no es necesariamente el que tiene que cumplir en la sociedad.

PATRIA GRANDE

Hace un rato mencionabas la debilidad de la presidenta Bachelet, y se puede poner en la misma situación a la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, que afronta su período de mayor debilidad desde que asumió el poder. La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, no sufrió bajas significativas en su popularidad pero no tiene la posibilidad de ser reelecta en este período. ¿Ves una dinámica regional en los ataques que han sufrido ellas tres desde los medios y el establishment?

Creo que ha habido una personalización en los liderazgos femeninos tratando de impedir el avance de procesos democratizadores y populares en América Latina. El imperialismo, los grandes poderes transnacionales, los medios de comunicación, han determinado sus flancos de ataque no solamente en figuras que han llamado “populistas” de manera peyorativa como en el caso de Hugo Chávez sino también en los liderazgos femeninos, porque los ven supuestamente más débiles o quieren debilitarlos a través de los ataques de carácter sexista y machista. Como lo hacen a través del cuestionamiento a los procesos democráticos que han tratado de llevar, que eso tiene un contenido político duro y no tan asociado al machismo.

Miradas al Sur, Buenos Aires.

 

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