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EL SILENCIO CÓMPLICE

En América Latina se está llevando a cabo un enorme pulso que pone en discusión el modelo de la globalización neoliberal, impuesto por Estados Unidos a su «Patio trasero». Fue en 1989 cuando el país del norte obligó a los de América Latina a firmar el «Consenso de Washington», cuyo «objetivo era describir un conjunto de diez fórmulas específicas, el cual consideró el paquete de reformas «estándar» para los países en desarrollo azotados por la crisis, según las instituciones bajo la órbita de Washington como el Fondo Monetario Internacional

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En América Latina se está llevando a cabo un enorme pulso que pone en discusión el modelo de la globalización neoliberal, impuesto por Estados Unidos a su «Patio trasero». Fue en 1989 cuando el país del norte obligó a los de América Latina a firmar el «Consenso de Washington», cuyo «objetivo era describir un conjunto de diez fórmulas específicas, el cual consideró el paquete de reformas «estándar» para los países en desarrollo azotados por la crisis, según las instituciones bajo la órbita de Washington como el Fondo Monetario Internacional

 

TRIBUNA LIBRE DE OPINIÓN

En América Latina se está llevando a cabo un enorme pulso que pone en discusión el modelo de la globalización neoliberal, impuesto por Estados Unidos a su «Patio trasero». Fue en 1989 cuando el país del norte obligó a los de América Latina a firmar el «Consenso de Washington», cuyo «objetivo era describir un conjunto de diez fórmulas específicas, el cual consideró el paquete de reformas «estándar» para los países en desarrollo azotados por la crisis, según las instituciones bajo la órbita de Washington como el Fondo Monetario Internacional , el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, consistentes en la liberalización económica con respecto al comercio y a la inversión, la reducción del Estado y la expansión de las fuerzas del mercado en la economía interna» (Wikipedia). Para desarrollar esos principios les impuso el siguiente decálogo: 1: Disciplina en la política fiscal, restringiendo el gasto social; 2: redirección del gasto público en subsidios; 3: reformas tributarias ampliando la base tributaria y la adopción de tipos impositivos; 4: tasas de interés que sean determinadas por el mercado y positivas en términos reales; 5: tipos de cambio competitivos: manejo de la devaluación y la revaluación; 6: liberalización del comercio: eliminación de restricciones en las importaciones e imposición de aranceles bajos para cualquier protección comercial; 7: liberalización de las barreras a la inversión extranjera directa; 8: privatización de las empresas estatales; 9: desregulación: abolición de regulaciones que impidan acceso al mercado o restrinjan la competencia, y 10: seguridad jurídica para los derechos de propiedad. A partir de esta orden todos los países de América Latina, con excepción de Cuba, adecuaron sus constituciones al decálogo neoliberal, se inició la destrucción de sus  aparatos productivos para permitir las importaciones y se dio inicio a la pauperización laboral, liquidaciones de empresas y la privatización de derechos fundamentales, entre otros aspectos, dejando como consecuencia la miseria, el empobrecimiento de las capas medias y un desempleo estructural, empleo informal de rebusque, etc.

Sin el conocimiento de lo anterior es muy difícil la comprensión de lo que está pasando con las protestas, los Golpes de Estado y la represión de muchos gobiernos en América Latina, puesto que Estados Unidos y sus multinacionales no están dispuestos a «perder» el dominio de esos mercados internos a causa de algunos gobiernos alternativos, que con diferentes matices, se han opuesto al saqueo imperialista, como sucedió en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Nicaragua, entre otros. La apuesta de Estados Unidos fue tumbar esos gobiernos tomando como cabezas de playa a Chile y Colombia. Es por eso que el gobierno colombiano y sus medios de comunicación se apresuran a reconocer un gobierno interino en Venezuela legitimando a Juan Guaidó y el Golpe de Estado en Bolivia que depuso a Evo Morales, a quien obligaron a renunciar con base en la violencia; tampoco condenan las masacres en Chile y Bolivia, mientras magnifican las de otros países que no son de su élite. Hoy las luchas de América Latina pasan por: derrumbar el modelo neoliberal, recuperar la soberanía, la producción nacional, el pleno empleo, el salario digno, los derechos fundamentales y mejorar las condiciones de vida de la población. ¡Esa lucha también enfrentará a los corruptos defensores del neoliberalismo!

Lunes 25 de noviembre de 2019

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social – Periodista

arlexariasarias@yahoo.com

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