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ELAP Ecuador celebra anuncio de acuerdo de paz en Colombia entre gobierno y Farc previsto para marzo de 2016

Por Fernando Arellano Ortiz 
Quito  

Dos menciones sobre Colombia se contemplan en la Declaración final del Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) realizado en Quito entre el 28 y el 30 de septiembre en Quito por el movimiento Alianza País, el cual fue clausurado por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa Delgado.

En efecto, durante este encuentro internacional que reunió a más de medio centenar de dirigentes políticos de izquierda y sectores progresistas de América Latina, Europa y Asia y en el cual el Polo Democrático Alternativo de Colombia estuvo representado por el senador Iván Cepeda Castro, el tema de las negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc mereció un espacio de reflexión y análisis sobre el desarrollo del proceso, sus obstáculos y desafíos.

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Por Fernando Arellano Ortiz 
Quito  

Dos menciones sobre Colombia se contemplan en la Declaración final del Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) realizado en Quito entre el 28 y el 30 de septiembre en Quito por el movimiento Alianza País, el cual fue clausurado por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa Delgado.

En efecto, durante este encuentro internacional que reunió a más de medio centenar de dirigentes políticos de izquierda y sectores progresistas de América Latina, Europa y Asia y en el cual el Polo Democrático Alternativo de Colombia estuvo representado por el senador Iván Cepeda Castro, el tema de las negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc mereció un espacio de reflexión y análisis sobre el desarrollo del proceso, sus obstáculos y desafíos.

En la Declaración final, el ELAP Ecuador celebró el anuncio de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la insurgencia de las Farc para marzo de 2016.

Igualmente, este foro internacional de los sectores de izquierda que trabajará en forma conjunta y coordinada con el Foro de Sao Paulo, expresó su apoyo a las negociaciones entre Colombia y Venezuela tras la crisis fronteriza de ambos países.

Respecto de la realidad geopolítica latinoamericana, la declaración del ELAP manifestó su respaldo a los diferentes gobiernos latinoamericanos y caribeños. En el caso del país anfitrión enfatizó su decidido apoyo al gobierno ecuatoriano, liderado por Rafael Correa, “frente a cualquier intento desestabilizador que pretenda desde la violencia o la vía antidemocrática la toma de poder”, al igual que con Brasil, El Salvador y Venezuela.

Además, apoya al gobierno de Brasil de Dilma Rousseff, al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al presidente de El Salvador, Jesús Sánchez Cerén, al presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, “frente a cualquier intento de desestabilización, sea a través de guerras económicas o mediáticas”

El documento también celebra el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, además demanda “el cierre de la base de Guantánamo, así como el fin del bloqueo económico financiero y comercial contra la isla”.

Por otro lado, el ELAP saluda la iniciativa de la presidencia pro-tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que la ostenta Ecuador, y de la presidencia pro-tempore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que la tiene Uruguay, “para facilitar el diálogo entre Venezuela y Colombia, y restablecer la confianza, para una frontera de paz propuesta por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro”.

La declaratoria apoya los procesos democráticos en las próximas elecciones presidenciales en la República Argentina y el de Nicaragua; e instó en el “fortalecimiento del ELAP”, que se celebra por segunda vez en la capital ecuatoriana, con la finalidad de estrechar lazos con los países de Latinoamérica y El Caribe y constituirse en una región de paz.

La segunda edición del Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2015) reunió del 28 al 30 de septiembre, a más de 80 organizaciones políticas para debatir sobre los retos y desafíos que enfrentan los gobiernos de tinte popular de la región en el actual escenario político.

Durante los tres días se llevaron a cabo charlas magistrales y mesas de trabajo temáticas en las que los participantes debatieron temas como la construcción del socialismo del Buen Vivir, la situación de América Latina en el contexto de la economía mundial, temas relacionados a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), la construcción de organizaciones políticas de izquierda moderna, entre otros.

Otros puntos de la declaración

– Elevar y fortalecer la reflexión en torno a la redistribución de la riqueza y la equidad.

– Profundizar la participación en favor de los procesos progresistas y la formación política en todos los sectores.

– Fortalecer la participación de los jóvenes, mujeres e indígenas en los movimientos y partidos a través de nuevos espacios de articulación y agendas programáticas a corto mediano y largo plazo.

– Impulsar en los países participantes la resolución del decenio de los afrodescendientes emitida por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Presidente de Ecuador llama a la izquierda a arriesgarse a tomar el poder en función del bien común

Al clausurar el encuentro de sectores progresistas, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, llamó a la izquierda a arriesgarse a tomar el poder en función del bien común.

Durante su conferencia magistral en la clausura del II Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) que se desarrolló en el Teatro Nacional la Casa de la Cultura Ecuatoriana, el mandatario defendió los fundamentos de su revolución ciudadana, la cual, dijo, no es ambigüa ni amorfa.

Sostuvo que la pobreza socioeconómica, en una región con 178 millones de pobres –la más inequitativa del mundo- solo se cambiará desde el poder, reformando las estructuras injustas “que siempre han acompañado a nuestra América”.

“Mucho se ha conseguido en estos años porque hay una izquierda que se animó a tomar el poder y dejar de lado las conversaciones de café sobre la revolución inmaculada”.

Consideró que los ataques contra su gobierno por parte de una supuesta izquierda tradicional se debe en parte a la vanidad, “porque no son ellos los que hicieron las transformaciones que siempre aspiraron”, y porque quieren mantenerse “impolutos” a los supuestos principios de la tendencia.

Por ello llamó a “arriesgarnos a cruzar el pantano”, pues, agregó, “si cruzamos un pantano no podemos salir inmaculados. A arriesgarnos a tomar el poder, un poder en manos buenas, un poder en manos sanas, un poder en función del bien común”.

Flanqueado por unas gigantografías con las imágenes del fallecido líder venezolano Hugo Chávez, del argentino Néstor Kirchner, y del brasileño Lula da Silva, el Correa hizo hincapié en que el desarrollo es básicamente un problema político de quien manda en una sociedad: las élites o las grandes mayorías, el capital o los seres humanos, la sociedad o el mercado.

Para cambiar las injustas relaciones de poder que han dominado durante tanto tiempo a la región se necesita tener el poder político, afirmó el mandatario. Sin embargo, dijo, no solo basta tomar el poder sino construir desde ahí un poder popular, un poder para el bien común, pues esa es la razón de la autoridad política.

En este contexto cuestionó a quienes satanizan el poder y propugnan la supremacía de las organizaciones no gubernamentales.  “Hay que tener mucho cuidado: hay buenas ONG y hay ONG también que hacen política sin responsabilidad política; que son financiadas por grupos de extrema derecha de los países hegemónicos para hacer política y desestabilizar a los países progresistas de la región”, manifestó.     

Recalcó que no hay mayor peligro para una democracia que actores políticos sin responsabilidad política.

Correa dijo que la nueva izquierda tiene que defender y apreciar lo público: lo perteneciente o relativo a todo el pueblo, el bien común.

El presidente ecuatoriano defendió también el derecho a confrontar y cuestionó que se quiera imponer “la política light”.

“Nos quieren hacer creer que la política democrática es la política del consenso. Cabría que preguntarse si hubiese sido posible consensuar en las dictaduras entre represores y reprimidos, o entre esclavistas y esclavos en la época de la esclavitud”, planteó.

Dijo que la democracia del consenso es un posición profundamente conservadora que niega el pluralismo y el antagonismo, clave de cualquier política democrática.

“Si alguien tiene alguna duda, espero disipársela en este momento. La política de la revolución ciudadana no es ambigua ni amorfa, no puede colocarse en el centro ni en una falsa izquierda queriendo contentar a todo el mundo, que niega la necesidad de las diferencias, que rechaza la importancia de conformar identidades políticas claramente ubicadas en el espectro ideológico”. 

En el II Encuentro Latinoamericano Progresista participaron durante tres días representantes de 67 movimientos y partidos de izquierda de 23 países.

La charla magistral del presidente ecuatoriano en el siguiente video:

Quito, Ecuador.

 

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