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En Bogotá, Clara López enarbola la paz

Por Horacio Duque Giraldo  

El próximo 25 de octubre del año en curso, los colombianos elegiremos 1113 alcaldes municipales, 32 gobernadores, centenares de diputados y miles de concejales y ediles locales. Serán diez meses de intensa agitación pública y de movilización cívica para escoger las autoridades locales y regionales.

Es importante recordar que la democratización de la elección de dichos funcionarios es resultado de procesos de paz adelantados en años anteriores.

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Por Horacio Duque Giraldo  

El próximo 25 de octubre del año en curso, los colombianos elegiremos 1113 alcaldes municipales, 32 gobernadores, centenares de diputados y miles de concejales y ediles locales. Serán diez meses de intensa agitación pública y de movilización cívica para escoger las autoridades locales y regionales.

Es importante recordar que la democratización de la elección de dichos funcionarios es resultado de procesos de paz adelantados en años anteriores.

Los diálogos de la Uribe, entre Belisario Betancur y las Farc, en el año de 1985, arrojaron como resultado la eliminación de la escogencia a dedo de los alcaldes por el Presidente y los gobernadores, tal como ocurría desde el siglo XIX, con la Constitución de 1886. Con el Acto legislativo 01 de 1986, los burgomaestres municipales serian el resultado de votaciones populares. La Constitución de 1991 dispuso la elección directa de los gobernadores departamentales, como consecuencia de los acuerdos con el M-19 y otras corrientes guerrilleras que se desmovilizaron en aquellos tiempos.

Como es natural, se armaran diversas coaliciones y se formularan diversas propuestas programáticas para atender las necesidades de las comunidades. Por supuesto, las oligarquías locales y regionales, movilizaran enormes cantidades de recursos económicos, financieros, militares, coercitivos y clientelares para garantizar el control de las administraciones en tales niveles de la organización del Estado y el gobierno.

Por supuesto, el tema de la paz será el asunto central del debate y la controversia pública. Miles de alianzas y acuerdos ocurrirán para defender los avances de las conversaciones entre el gobierno de Santos y las Farc. También para respaldar los acuerdos que determinen el final del conflicto social y armado.

En Bogotá, capital de la República, ha sido postulado el nombre de Clara López, Presidente del Polo Democrático, como candidata a la Alcaldía de la ciudad, de una Gran Coalición por la paz.

Bogotá por la paz es la bandera de la campaña que se organiza y en la cual se han integrado los núcleos más representativos del movimiento social urbano y de la Izquierda democrática.

Clara López es una destacada líder del movimiento democrático colombiano. Fundadora de la Unión Patriótica, su trayectoria ha sido ejemplo de consecuencia y compromiso con las luchas populares por los derechos y reivindicaciones de los grupos sociales más débiles de la sociedad. En la pasada campaña presidencial fue candidata en compañía de otra destacada dirigente popular, Aida Avella, quien regreso a Colombia luego de un largo exilio en Europa, que duro más de 17 años.

Sus nombres y propuestas reunieron una votación cercana a los dos millones de voto y su apoyo fue decisivo para que en la segunda ronda electoral el Doctor Juan Manuel Santos derrotara la formula fascista de Uribe Vélez.

Clara ha dicho que su compromiso se enfoca en la paz con justicia social; en el derecho a la movilidad de millones de bogotanos afectados por el desastre de Transmilenio; en los derechos de millones de jóvenes sin educación ni empleo; y en la democratización social.

La unidad de los sectores populares y democráticos es el principal activo de dicha campaña que reúne los más amplios apoyos en la ciudadanía.

Con Clara López es segura la derrota de los enemigos de la paz que han propuesto como candidato al ex vicepresidente Francisco Santos, una ficha de Uribe Vélez y del Centro Democrático que ha prometido choques eléctricos contra los jóvenes que protesten y la organización de espacios urbanos para que se puedan instalar los grupos paramilitares del tenebroso Bloque Capital que se mueve a sus anchas en las Localidades de Bosa, Ciudad Bolívar y Usme.

Acompañamos el propósito de esta candidatura que plantea nuevos espacios para el poder popular y comunal en una ciudad que ya se acerca a los 10 millones de habitantes.

Bogotá en paz con justicia social es la consigna de dicha campaña democrática y transformadora, defensora de los derechos sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales de los bogotanos.

 

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