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No, a lo que no debe existir en América Latina

Por Omar Ospina García  

Leo con atención el magnífico trabajo investigativo de Maurice Lemoine, el exredactor jefe de Le Monde Dilplomatique: Los hijos ocultos del general Pinochet (http://bit.ly/1iKpvCF). Son bastantes y algunos son anteriores al infame dictador, otros posteriores, otros contemporáneos. Y todos bastardos. Y a medida que van pasando las páginas y las informaciones, veo sobre el mapa de América Latina la sombra siniestra de dos enormes aves de rapiña: El águila norteamericana y su hijo bellaco, a veces díscolo pero siempre fiel, el buitre Fuerzas Armadas.

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Por Omar Ospina García  

Leo con atención el magnífico trabajo investigativo de Maurice Lemoine, el exredactor jefe de Le Monde Dilplomatique: Los hijos ocultos del general Pinochet (http://bit.ly/1iKpvCF). Son bastantes y algunos son anteriores al infame dictador, otros posteriores, otros contemporáneos. Y todos bastardos. Y a medida que van pasando las páginas y las informaciones, veo sobre el mapa de América Latina la sombra siniestra de dos enormes aves de rapiña: El águila norteamericana y su hijo bellaco, a veces díscolo pero siempre fiel, el buitre Fuerzas Armadas.

Con poquísimas, casi ninguna excepción, vinculadas a la derecha terrateniente y explotadora, autores, cómplices y encubridoras de genocidios y barbarie. No dudo de que América Latina tuvo dos enemigos en su pasado, tiene dos enemigos en su presente, y si no hacemos algo los ciudadanos civiles libres e independientes de verdad, los tendremos en el futuro y serán peores. Los EEUU y las Fuerzas Armadas.

Yo votaría encantado por un Presidente que rompiera todo vínculo diplomático, cultural y de amistad con los EEUU. Por desgracia, no los vínculos comerciales, necesarios en un mundo globalizado y  cada vez más pequeño por las comunicaciones inmediatas. Y que prometiera, bajo juramento, que en el primer año de gobierno eliminaría y jubilaría con el tiempo que tengan de “servicio” a todas las Fuerzas Armadas. No bases militares extranjeras ni cuarteles nacionales en ninguna parte de América Latina.

Digo algo más: Las Fuerzas Armadas, los ejércitos nacionales, tuvieron justificación durante las luchas por la Independencia de los países latinoamericanos. Una vez consolidada la Independencia de cada país, esos ejércitos perdieron su razón de ser y se convirtieron en cómplices de las oligarquías explotadoras y, posteriormente, de los apetitos imperialistas de los EEUU con su Destino Manifiesto y su doctrina Monroe.

Lo mismo va para sus Fuerzas Navales y de Aviación y Fuerzas Especiales. Que lo han sido y lo son de represión, tortura y muerte. Como lo son en Colombia con sus falsos positivos y su guerra interminable contra la guerrilla hoy, contra el pueblo siempre. En América Latina no se justifican las fuerzas armadas de ninguna índole. Los problemas limítrofes o fronterizos deben solucionarse conversando los involucrados o dejando el veredicto en manos de un Tribunal de Justicia Internacional absolutamente imparcial y no contaminado por los EEUU.

No necesitamos tanque ni aviones ni navíos de guerra ni soldados. Necesitamos escuelas, colegios, universidades, centros de Investigación científica y maestros.

Lean el libro y entenderán por qué los EEUU y las FF. AA. son la peste que han dejado y deja muerte y miseria en nuestra América Latina.

Y no es el único. También lean La Doctrina del Shock, de Naomi Klein. Y Las Venas Abiertas, de Galeano, que sigue tan vigente en su contenido como es viejo en su estilo. Para los que no entendieron la autocrítica de Galeano. No me arrepiento de haberlo escrito, dijo, pero no lo escribiría así de nuevo. No sabía mucho de economía a los 30 años.

Es decir, si estuviera vivo y lo escribiera hoy, sería menos romántico pero más duro y con mejores datos.

Quito, Ecuador.

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