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Carlos Gaviria, un hombre de partido

Por Oscar Gutiérrez Reyes  

Intervención en el acto de homenaje a Carlos Gaviria en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Caldas, Manizales, abril 16 de 2015.

Nos hemos reunido hoy para conmemorar, recordar, a Carlos Gaviria Díaz y aprender algunas de sus múltiples enseñanzas. Quiero evocar aquellas que ayudaron a la formación del que, sin duda, podemos llamar como su partido, el Polo Democrático Alternativo.

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Por Oscar Gutiérrez Reyes  

Intervención en el acto de homenaje a Carlos Gaviria en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Caldas, Manizales, abril 16 de 2015.

Nos hemos reunido hoy para conmemorar, recordar, a Carlos Gaviria Díaz y aprender algunas de sus múltiples enseñanzas. Quiero evocar aquellas que ayudaron a la formación del que, sin duda, podemos llamar como su partido, el Polo Democrático Alternativo.

En el año 2001, quienes pertenecemos a la corriente que fundó Francisco Mosquera, el MOIR, estábamos empeñados en elegir a Jorge Enrique Robledo, senador de Colombia. Habíamos perdido las elecciones en 1998, pero teníamos la certeza que escoger a Jorge Robledo, como nuestro portaestandarte para esa elección, nos llevaría al triunfo. No nos equivocamos. El 20 de julio de 2002 Jorge Robledo entró, por primera vez, al salón elíptico del Congreso de Colombia como Senador. Y, ese mismo día, entró también como Senador el para mí, no conocido, exmagistrado Carlos Gaviria. Lo hizo elegido por una coalición que se llamó Frente Social y Político FSP y con el respaldo de más de 110 mil ciudadanos.

Para quienes no conocíamos su trayectoria en la Universidad de Antioquía, su lucha por los derechos humanos, su presencia en la Corte Constitucional y sus sentencias, el ingreso de Carlos Gaviria al Congreso, fue una verdadera sorpresa que -con los días- terminó convertida en una inmensa alegría.

Creo no equivocarme si afirmo que ambos, Robledo y Gaviria, se conocieron en ese recinto, se entendieron y forjaron una amistad política que iba a ser clave para el desarrollo de la izquierda colombiana, para la constitución de Alternativa Democrática y para la construcción -en un vigoroso proceso de unidad- del Polo Democrático Alternativo.

Proceso de unidad del que hicieron parte otras fuerzas -recién elegidas también- como el Movimiento Ciudadano, el Movimiento Opción Siete, la Unidad Democrática y el Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia AICO. Esas fuerzas conformaron, una vez acordaron un programa común, la Alternativa Democrática.

En ese mismo año se conformó también, el Polo Democrático Independiente PDI integrado por varias fuerzas llegadas al congreso unas por primera vez y otras ya constituidas como la Anapo y el Movimiento 19 de abril entre otras.

Durante 2003 y 2004 se dio en el país una férrea oposición a las políticas antinacionales de Uribe. Durante los mismos años logramos derrotar el referendo neoliberal y acercar a las fuerzas que integraban a Alternativa Democrática AD y al Polo Democrático Independiente PDI. Fueron muchos los debates que Carlos dio en el Congreso. Fueron muchas las coincidencias en las posiciones y los análisis entre ambas formaciones lo que permitió un acercamiento de ambas fuerzas y la posibilidad de construir, entre todos, una sola organización política para enfrentar a Uribe y buscar la posibilidad de tener un candidato presidencial único de la Izquierda Democrática como solía llamar -a la izquierda- el maestro Gaviria.

En enero de 2005 Samuel Moreno, de ingrata recordación hoy, a nombre del PDI hizo llegar una carta a Alternativa Democrática proponiendo la unidad. Carlos Gaviria, consulto con su organización, el Frente Social y Político, FSP, y con las demás fuerzas de Alternativa Democrática AD y el 14 febrero de 2005 él, a nombre de todos, dio respuesta -en una carta- al PDI. Señaló lo siguiente: “La urgencia de una izquierda democrática unida, en la presente coyuntura, tal como ustedes lo afirman, la compartimos sin reservas y juzgamos, como ustedes, que siendo más las cosas que nos unen que las que nos separan, debatibles éstas en un ambiente tranquilo y razonable, no hay motivo para que no trabajemos juntos en busca de los propósitos esenciales que nos son comunes”

En esa carta Carlos Gaviria propuso cuatro puntos para alcanzar la unidad: “1. Unidad programática 2. Unidad Organizativa 3. Selección de un candidato único de nuestras fuerzas a la Presidencia de la República. 4. Conformación de listas únicas.” Y concluyó: “Como pueden ustedes apreciar, lo que les proponemos es una unidad total, que para ser sólida y estable requiere un diálogo cuidadoso sobre cada uno de los ítems”

Comenzó así el proceso de Unidad que nos habría de llevar a la elaboración del Ideario de Unidad -que es la Unidad Programática- a constitución del Polo Democrático Alternativo -que es como se hace la unidad organizativa- a la selección del candidato de unidad que fue el doctor Carlos Gaviria -elegido en una contienda democrática en la que compitió limpiamente con Antonio Navarro- y a las listas únicas que nos permitieron elegir 17 parlamentarios 9 en el senado y ocho en la cámara. Sus propuestas salieron elegidas. Pasada la elección se realizó el I Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo que ratificó los acuerdos, eligió dirección nacional del partido y definió la oposición al segundo mandato de Álvaro Uribe.

En la discusión del Ideario de Unidad, los compromisarios gastaron varios meses, desde febrero de 2005 hasta el 25 de noviembre del mismo año en que se llegó al acuerdo programático, el Ideario de Unidad.  Posteriormente se modificaron los estatutos, que son las normas básicas de funcionamiento del partido y el código de ética que deben tener todos los partidos. Carlos Gaviria se la jugó a fondo en este proceso. Sin sus opiniones, discernimientos, aportes, participación y respeto del que gozaba hubiera sido muy difícil la concreción de la Unidad Programática del Polo. Igual que en el resto de ítems -como el llamo los asuntos a resolver- su papel en la construcción de la unidad fue definitivo.

A partir del 12 de marzo de 2006, día en que Carlos Gaviria gana la consulta a Antonio Navarro, con quién disputo de manera franca y leal ser el portaestandarte del Polo, la candidatura presidencial del doctor Gaviria se convirtió en una inmensa ola amarilla que no sólo arropó a los seguidores del nuevo partido sino que logró movilizar a dirigentes, simpatizantes y gentes del común de otras formaciones políticas y sociales.

Fue durante esa campaña que las consignas de: “Construyamos democracia, no más desigualdad” y “Sin sectarismos pero sin ambigüedades”, se tomaron la conciencia de los polistas y de cientos de miles de colombianos. Ambas iban dirigidas a explicar -con inmensa claridad- que para la alcanzar la democracia como él y el Polo la entiende, hay que derrotar la oprobiosa e infame desigual que, quienes han gobernado a Colombia, imponen.

Su reflexión es profunda y sencilla. Si la democracia es el gobierno del pueblo, ¿Cómo puede el pueblo estar de acuerdo y querer la desigualdad que impera en la nación? Si la democracia es el gobierno del pueblo ¿Cómo puede el pueblo estar de acuerdo con la falta de salud, educación, trabajo, vivienda y demás derechos? Esta no es una democracia. No al menos una que sea el gobierno del pueblo. Por eso llamo a construir una nueva democracia.

Y para alcanzar esa construcción democrática se requiere emplearse a fondo en el otro postulado formulado por Carlos Gaviria. Sin sectarismo, señalando la necesidad de alcanzar la unidad, oír al contrario o a quien no está de acuerdo con uno, para en medio de la reflexión llegar al acuerdo. Pero ese acuerdo no puede ser ambiguo. Tiene que ser claro, preciso, programático. Con esas dos consignas y con el entusiasmo de miles de trabajadores, campesinos, empresarios, indígenas y jóvenes se hizo y escribió, tal vez, la más bella página en la historia de la lucha política electoral de la Izquierda Democrática de Colombia. Más de dos millones 600 mil votos así lo prueban.

Concluida la campaña acometió -como presidente del partido- la tarea de organizar el I Congreso del Polo que, estaba pactado, se haría antes de finalizar 2006. En efecto el congreso se realizó entre el 30 de noviembre y el dos de diciembre y acordó, continuar la oposición a Uribe, respaldar las luchas del pueblo, ratificar el Ideario de Unidad, reformar los Estatutos, orientar la acción de la bancada parlamentaria y elegir la dirección nacional del partido.

Carlos Gaviria fue elegido presidente nacional y con su sabía orientación adelantamos la oposición al II gobierno de Uribe, denunciamos el paramilitarismo sin dejar de condenar la lucha armada -tal y como se acordó en los estatutos- el Ideario de Unidad y en múltiples declaraciones del partido y de sus principales voceros en el Congreso de la República. Con la orientación de Carlos Gaviria el partido celebro seminarios en los que definió, sin ambigüedades, la oposición a los tratados de libre comercio, TLC, a las políticas de privatización, a las de envilecimiento de la mano de obra, el trabajo y la soberanía nacional.

En el II Congreso del partido que se realizó en 2009, después de luchar contra las calumnias de Álvaro Uribe quien desde la presidencia se dedicó a señalar al Polo de ser agente, auxiliador de la guerrilla y demás difamaciones, incluidas las de las concepciones sobre la religión de Carlos Gaviria, se acordó que la candidatura presidencial para 2010 se definiría a través de una consulta entre Gustavo Petro y Carlos Gaviria.

La experiencia fue lamentable. Gustavo Petro no solo se sumó al coro Uribista que atacaba a Carlos Gaviria como protector de la guerrilla sino que hizo una campaña llena de lodo y falsas acusaciones contra el Maestro a quien derrotó, además, con el auxilio de fuerzas que se prestaron para inmiscuirse en los asuntos internos del partido. Como señala el senador Robledo y otros dirigentes del partido, “le metieron la mano a la consulta”. Algo que debemos tener presente hoy.

Sin embargo, Carlos continuó al lado del partido, cumplió sus compromisos y estuvo en la campaña electoral de Gustavo Petro. Para desgracia de la Izquierda Democrática, Petro, una vez derrotado, decidió decirle al Polo que teníamos que acordarnos con Santos y entrar a ser parte de la Unidad Nacional para gobernar con Santos. Ante el rechazo de la mayoría del partido, Carlos Gaviria incluido, Petro se fue del Polo, no sin antes alegar la corrupción de Samuel Moreno y usar esa situación como pretexto para denigrar del partido, dividirlo y esconder sus acuerdos con Santos. En ese momento de gran dificultad para el Polo, Carlos Gaviria pidió respeto al debido proceso para Samuel Moreno. Esa fue la posición que adoptó el Polo. Aclarados los hechos, el Partido tomó la decisión que tenía que tomar. Asumir el costo político de lo sucedido en la administración de Samuel, separarlo del partido y continuar, en medio de semejante dificultad, la tarea de construir un partido capaz de cambiar a Colombia. Gaviria siguió con la tarea partidista.

El último período vivido fue el que tuvo que ver con dos hechos en los que Carlos Gaviria ayudó a dar luz al partido. Uno, cuando un sector del partido quiso que el Polo dejara de ser Polo y se convirtiera o entrara a ser parte de la Marcha Patriótica. En el Foro ideológico celebrado en Bogotá Gaviria hizo una intervención donde -con claridad suprema- nos instó a separar del partido a quienes quisieran adoptar una posición de doble militancia, ya que ello llevaría a confundirnos con organizaciones defensoras de la teoría de la combinación de todas las formas de lucha.

Y la otra, es la historia de hoy. No alcanzó a terminar de vivir. Tiene que ver con la actual situación nacional. Y, con la situación del Polo. Sin duda Gaviria alcanzó, así hubiera sido en privado, a adelantar varias conversaciones con las dos grandes tendencias, en las que hoy se mueven las 15 o más corrientes políticas que anidan en nuestro partido. Quiso que las contradicciones se resolvieran privilegiando la política de continuar siendo oposición al gobierno de Santos ya que, aunque voto por él, no le hizo campaña. Con claridad expreso que votaba por Santos para atajar al sucesor del partido de aquel que atropello a la justicia y cometió todo tipo de desafueros contra la nación, Uribe Vélez. Creía que Uribe, no debía ser, en cuerpo ajeno, jefe del Estado. Pero, también fue claro en que debía hacerse oposición a Santos y que la Paz debería respaldarse y alcanzarse como un bien supremo pero que, para alcanzar la democracia y conservar el carácter del Polo, debería derrotarse a los portadores de la desigualdad. Santos y su corte.

Los días no le alcanzaron para anunciar su respaldo a la corriente que no concilia, que no se entrega, en el seno del Polo. Carlos Gaviria fue un hombre de partido. Vivirá para siempre en el corazón y en la mente de los demócratas y patriotas de Colombia.

Los amigos, simpatizantes, militantes y dirigentes del Polo, su partido, honraremos tu memoria -Maestro Gaviria- luchando hasta el último día -de nuestros días- por las ideas que defendiste.

 

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