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Arte y cultura ¿o economía naranja?

Los beneficios del arte y la cultura en las personas y en las sociedades son ampliamente conocidos. En los individuos, una formación artística en música ayuda a incrementar el coeficiente intelectual (CI), mejora el desempeño académico, el desarrollo de habilidades fonológicas y de capacidades para el aprendizaje; el teatro desarrolla las habilidades verbales; las artes visuales el razonamiento geométrico; la danza, las habilidades visuales-espaciales. Por otro lado, para las sociedades permite la preservación y el desarrollo de la identidad local, regional y nacional, además de ser motor de empleo y desarrollo.

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Los beneficios del arte y la cultura en las personas y en las sociedades son ampliamente conocidos. En los individuos, una formación artística en música ayuda a incrementar el coeficiente intelectual (CI), mejora el desempeño académico, el desarrollo de habilidades fonológicas y de capacidades para el aprendizaje; el teatro desarrolla las habilidades verbales; las artes visuales el razonamiento geométrico; la danza, las habilidades visuales-espaciales. Por otro lado, para las sociedades permite la preservación y el desarrollo de la identidad local, regional y nacional, además de ser motor de empleo y desarrollo.

 

Por Alexander Álvarez Giraldo

Los beneficios del arte y la cultura en las personas y en las sociedades son ampliamente conocidos. En los individuos, una formación artística en música ayuda a incrementar el coeficiente intelectual (CI), mejora el desempeño académico, el desarrollo de habilidades fonológicas y de capacidades para el aprendizaje; el teatro desarrolla las habilidades verbales; las artes visuales el razonamiento geométrico; la danza, las habilidades visuales-espaciales. Por otro lado, para las sociedades permite la preservación y el desarrollo de la identidad local, regional y nacional, además de ser motor de empleo y desarrollo. Según el BID, el 6,1% del PIB mundial depende de creaciones intelectuales, incluido el arte y la cultura. Lo anterior, sin dejar de lado, que el arte es en sí mismo, y más allá de sus evidentes bondades, es una de las creaciones humanas más bellas y destacables.

En el mundo existe una disyuntiva sobre el tratamiento que se le debe dar al arte y la cultura. Mientras Gobiernos como los de Donald Trump en Estados Unidos, reducen el presupuesto dirigido al sector en 530 millones de dólares, que se descontaran a programas de artes y humanidades, y al sistema de museos y bibliotecas; en otros países, como Austria, se destinan el 16% de la formación académica a la educación artística. En los países de la OCDE, el promedio de educación artística en la enseñanza básica y media es del 10% de las horas de clase, los docentes del área trabajan 100 horas al año, dictan 3.5 horas de clase al día, y los estudiantes reciben por lo menos media hora de formación en artes diaria.

Los gobiernos colombianos, desafortunadamente, se acercan más a Trump que a la OCDE en este debate. El presupuesto del Ministerio de Cultura es de tan sólo $390.000 millones de pesos, es decir el 0.1% del PIB, y el 0,2% del PGN, o lo que los mismo, $7,800 pesos al año por cada colombiano, mientras en Europa del norte la inversión es de $629.000 pesos por persona (80 veces más), y el promedio de la Unión Europeo es de $350.000 (44 veces más). Los docentes de artes, encargados de sembrar la semilla, deben dar el doble horas que los maestros de Europa, y ganan 4 veces menos, además de no contar con condiciones para practicar la enseñanza, en el caso de los docentes en música, el 90% no son ubicados en áreas relacionadas con la educación artística. Manizales, a pesar de su enorme potencial artístico, compuesto por 10 festivales de artes escénicas, el Festival de la Imagen, la feria del libro, Manizales Grita Rock, conciertos, agrupaciones, proyectos y 100 egresados de programas de arte anualmente, ha visto reducida las garantías para el sector artístico, de hecho mientras en Bogotá se invierte $25.000 pesos por persona al año, y en el caso de Medellín $60.000 pesos al año, en Manizales la inversión es de tan sólo $10.000 pesos. La ley de economía naranja, aprobada recientemente en el Congreso de la República, promovida por el hoy presidente electo Ivan Duque, no avanzó en la lógica de convertir el arte y la cultura en un derecho de la sociedad, sino que la introdujo en la lógica del libre comercio, convirtiéndola en una mercancía libre de transar, lejos de la experiencia de desarrollo global, donde a la cultura se le da el valor de derecho fundamental.

Es necesario avanzar hacia una política pública sería en arte y cultura que fortalezca el sector, con un incremento en el presupuesto, que deje de tratar al sector como la cenicienta del país, y le dé la importancia y relevancia que merece y requiere, aunado a lo anterior se debe fortalecer la institucionalidad del sector, empezando por el Ministerio de Cultura, para incrementar la presencia de los artistas en el mismo, y pasando por fortalecer la enseñanza de las artes en los colegios, las facultades de artes y humanidades, y el apoyo a las salas de arte del país.

Tomado de http://www.eje21.com.co

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